RECORRIDO GENERAL - PARTE 3


A continuación, un recorrido general de análisis y crítica a los credos contemporáneos, a los argumentos anárquicos, agnósticos y ateos en la comparación de literaturas y textos de otros autores y creencias. Dios Padre de ninguna manera fuerza su voluntad, sino que espera el amor correspondiente del ser humano. El punto de inflexión se presenta con la resurrección de Jesucristo, con un cambio de historia en la humanidad, hacia el amor al Padre debido a la obra demostrada por Cristo. Por consiguiente, Jesús histórico demuestra que a pesar de ser un humano es posible por amor obedecer la voluntad de Dios Padre. Una vez resucitado, Jesucristo es el ejemplo, modelo y prototipo de fidelidad y lealtad a Dios. Que regresa al Padre con la gloria que tenía de Dios Hijo antes de venir al mundo encarnado como humano. En relación con la atención plena en Jesucristo, la iglesia se identifica con el tiempo de aflicción, crisis y sufrimiento, cuando se trata de educar para la crisis, aunque resulte doloroso, porque se requiere cambiar los pensamientos, especialmente en la creencia de la posesión de la verdad absoluta y la presunción de iglesia única y verdadera. La realidad es otra, ya que falta mucho por cambiar y mejorar, antes de la pronta segunda venida de Jesucristo, para alcanzar el nivel de paz y santidad necesaria para llegar a estar cerca de lo que se pretende en preparación. Se inicia un proceso de reestructuración para mejorar lo administrativo, ministerial y todo lo concerniente a la organización eclesiástica.


Además, se abandona el pensamiento extremadamente legalista, ya que se presenta una apertura a ser verdaderamente libre con la libertad que Cristo ha dado, sin tantos complejos, discriminaciones o prejuicio de inferioridad o superioridad. Se logra un juicio cabal, objetivo y realista. Esta situación permite que se reconozca la equivocación y se cambie el rumbo de la iglesia, porque a través de la crisis que se presenta, hay una reacción optimista y positiva para mejorar lo hecho hasta ahora. Sin oprimir a las personas, calificando cualquier cosa como ilegal o pecaminosa, sino que se le da oportunidad al ser humano de realizarse, desarrollar su intelecto, adquirir criterio propio, realizar un juicio justo y alcanzar la felicidad plena en lo que hace, inclusive su esparcimiento y diversión sana, a la que tiene derecho. El interceder es mediar o suplicar en favor de otro. La intercesión a través de la oración es un ruego elevado a Dios el Padre con el propósito de lograr su protección contra la adversidad, ya sea clamar en beneficio propio o interceder para solicitar el bienestar y felicidad de los demás. Ningún ser humano sobre la Tierra está exento de dificultades y peligros en el transcurrir de la vida. Toda persona requiere del abrigo o amparo de Dios, mediante una cobertura de intercesión en oración. La protección de Dios relaciona varias condiciones:


a) Responsabilidad con consecuencia.
b) Confianza en Dios y sus promesas.
c) Extensión de la protección.

El Salmo 91 describe estas condiciones (a continuación, se destacan algunos versículos):


“EL que habita al abrigo del Altísimo, Morará bajo la sombra del Omnipotente. Diré yo á Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; Mi Dios, en él confiaré... Porque tú has puesto á Jehová, que es mi esperanza. Al Altísimo por tu habitación, No te sobrevendrá mal, Ni plaga tocará tu morada. Pues que á sus ángeles mandará acerca de ti, Que te guarden en todos tus caminos… Por cuanto en mí ha puesto su voluntad, yo también lo libraré: Pondrélo en alto, por cuanto ha conocido mi nombre. Me invocará, y yo le responderé: Con él estaré yo en la angustia: Lo libraré, y le glorificaré. Saciarélo de larga vida, Y mostraréle mi salud” (Salmo 91.1 al 16 – \RVR1909).

Responsabilidad con consecuencia: la conducta debe ser congruente con los principios que se profesan, vivir al abrigo del Altísimo es aceptar y obedecer su voluntad, el resultado es acogerse a la sombra del Todopoderoso, o sea, recibir el refugio de Dios. La consecuencia de no asumir responsabilidad y de no obedecer es quedar fuera de su cobertura (asociada muchas veces a la bendición). Hay una condición de reciprocidad, el ser humano cumple sus mandamientos y disposiciones, a cambio es socorrido cuando requiere con imploración de la ayuda divina: el auxilio en el momento oportuno. Estas afirmaciones se encuentran en el salmo 91 cuando la persona dice: «Esperanza mía, y castillo mío; Mi Dios, en él confiaré...» … Y Dios contesta lo siguiente: “… Porque tú has puesto á Jehová, que es mi esperanza. Al Altísimo por tu habitación, …, Por cuanto en mí ha puesto su voluntad, yo también lo libraré...” Aunque Dios es un Dios de amor incondicional, es requisito indispensable el hacer su voluntad, para bien de la armonía y confraternidad entre seres humanos.


Confianza en Dios y sus promesas: depositar la confianza en Dios asegura recibir sus promesas. Es una garantía de la realización de los compromisos adquiridos entre Dios y el ser humano. Esta correspondencia y conformidad entre ambas partes refuerza el vínculo y comunicación del ser humano con su Dios. Hay promesas para quién le invoca: “... Me invocará, y yo le responderé: Con él estaré yo en la angustia: Lo libraré, y le glorificaré. Saciarélo de larga vida, Y mostraréle mi salud”.


Extensión de la protección: la cobertura o protección abarca tanto el hogar como a la persona que clama a Dios o por la que se ha intercedido. Se incluye a otras personas y propiedades, por ejemplo, la casa de habitación, parientes cercanos u otras personas relacionadas o no por lazos sanguíneos pero que comparten una vida de familia, por ejemplo, trabajadores domésticos: “... No te sobrevendrá mal, Ni plaga tocará tu morada. Pues que á sus ángeles mandará acerca de ti, Que te guarden en todos tus caminos…”.


Realizar una intercesión efectiva en virtud de lo anterior, implica una relación íntima de amistad y confianza con Dios, por medio de su Espíritu (Efesios 4.30), el poder del Padre que opera en las personas (Romanos 15.19; 1 Corintios 2.4 al 5). Esta es la principal cobertura que estrecha un vínculo de protección de Dios hacia el ser humano, con la función de enseñar, guiar y recordar (Juan 14.26 y 16.13). También consolar y aliviar la aflicción de cada persona (Juan 14.16). El poder del Padre está alrededor y dentro de las personas (Juan 14.17), específicamente en los creyentes (Hechos 2.38), quienes temen a Dios y obedecen sus mandamientos (Hechos 5.32). El Espíritu de Dios es Santo, entonces se requiere que el ser humano sea santo para que haya comunión, por ser el Espíritu procedente del Padre (Juan 15.26; 1 Corintios 2.10 al 12), es poder de lo alto (Lucas 24.49), porque ayuda a discernir espiritualmente (1 Corintios 13 al 14). Además, es una promesa del Padre (Lucas 24.49), según su voluntad (Hebreos 2.4), para repartir dones espirituales a cada uno en particular como él quiere (1 Corintios 12.11), también da frutos en el ser humano (Gálatas 5.22 al 25). Es un poder divino proveedor de fe, virtud, conocimiento, dominio propio, paciencia, piedad, afecto fraternal y amor (2 Pedro 1.3 al 8), para que el ser humano sea participe de la naturaleza divina.


También la conciencia de cada persona juega un papel muy importante en todo esto, porque mueve la sensibilidad hacia la compasión solidaria, ya sea por causa de la aflicción propia o del sufrimiento ajeno. Por lo tanto, la calidad de vida espiritual influye en el esfuerzo, intención y voluntad para perseverar en oración y lograr una respuesta satisfactoria. Es vital el clamor y súplicas acompañadas de amor, confianza, responsabilidad y sinceridad en Dios. Jesucristo es mediador e intercede por el perdón y santidad de su iglesia. La iglesia clama por la dirección de Dios para respaldar el trabajo realizado por los ministros. Los ministros ruegan la ayuda de Dios para la labor encomendada a los misioneros y supervisores de la obra local e internacional. Así como Saulo de Tarso perseguía a la iglesia de Cristo con la presunción de que servía a Dios, hasta que en su ignorancia trasciende la luz de Cristo. El Hijo de Dios, nuestro Señor Jesucristo es poderoso para atraer a su luz a cada ser humano, ya sea en un futuro cercano o lejano, pero que sea en el tiempo en que Dios Padre lo permita o posibilite. Para vergüenza nuestra que emitimos juicios de valor crueles e inmisericordes delante del Soberano Dios, que hace lo que quiera en su sola potestad y que conforme a su voluntad determina el destino final de cada uno.


Llama especialmente la atención de la fe como el motor del razonamiento que impulsa a la espiritualidad manifestada en una intención consciente de hablar bien o hacer el bien durante la vida. En otras palabras, para poseer fe no se requiere conocer doctrinas o dogmas religiosos sino basta con ser una persona o ser humano con la facultad de utilizar un razonamiento que nos lleve a la espiritualidad, por lo tanto, la fe es antropológica en el sentido de que es propia del ser humano a diferencia de otros seres vivos como los animales. Además, existen muchas clases de razonamientos, por ejemplo, el matemático, pero entre todos los razonamientos hay uno que nos impulsa a la espiritualidad. Que atañe a los razonamientos de Dios. El espíritu es el aire que respiramos y que nos da oxigeno circulado por nuestra sangre al cerebro y todo el cuerpo, no obstante, la combinación de este espíritu con el cuerpo da la oportunidad de existencia del ser humano y de otros seres vivos, aunque en el ser humano también lo faculta para tener una intencionalidad que mueve su voluntad a decir o hacer conforme a su conciencia de bien y de mal.


La persona en Cristo se vuelve más sensible al bien común y la solidaridad, aunque esto no quita que algunos actúen de mala fe con engaño para el beneficio propio. Por ejemplo, algunos clérigos, iglesias, líderes y pastores que se enriquecen con el servicio eclesiástico. De todos modos, hay una reflexión personal que nos advierte, convence o persuade sin necesidad del conocimiento de los credos religiosos particulares que surgen mediante el razonamiento humano, porque se requiere que impere siempre el conocimiento y razonamiento en Cristo Jesús acerca de la vida del bien y del mal, regido por la disposición de Dios Padre. En relación con la espiritualidad como dimensión del ministerio del evangelio de Jesucristo que trasciende instituciones, movimientos y religiones, es importante destacar que, sin necesidad del proselitismo, o sea, ganar partidarios para una doctrina o religión, se puede tener la espiritualidad de Cristo. Inclusive ser integrante de una organización eclesiástica o religión es necesario para la armonía y comunión, pero no se garantiza ser espiritual según Cristo o comparado con Cristo, aunque se integre dicha organización o religión. Porque no se trata de obedecer ciegamente dogmas o creencias, prácticas, tradiciones, normas o reglas que en algunos casos contradice lo que es y representa Cristo. Ni aparentar ser muy consagrado, santo o sumiso sin la congruencia de seguir fiel y lealmente a Cristo.


Las iglesias cristianas, movimientos o religiones similares se preocupan por las apariencias, supuestamente para dar buen ejemplo o testimonio a los demás, pero la mayoría de las veces no hay autenticidad o sinceridad, sino que se aparenta fidelidad a ciertos principios internos determinados en la organización, muchas veces contrarios a Cristo. Por ejemplo, el odio entre creyentes debido a sus diferencias de credos entre grupos u organizaciones adversas del fraccionamiento cristiano. Lo que pasa es que se cree que se enseña y practica mandatos que se consideran supuestamente como ordenados por Dios, sin embargo, más que un orden se constituye en un desorden, porque lo que Dios no ha ordenado es más bien un desorden delante de él. Los miembros de estas instituciones se conforman por creer sin cuestionamiento lo que se les enseña. Se preocupan por ser legalistas, en el sentido de cumplir los decretos y leyes impuestas por la iglesia, líderes, religión o libro dogmático, sagrado, tradicional, pero dejan de lado el amor, compasión, equidad, empatía, fe, justicia, misericordia, solidaridad, etc. Y cuando practican principios, valores o virtudes, complementado con un desprendimiento de lo material para ayudar en el sustento del necesitado, se hace solamente parcializado en el proselitismo entre la hermandad del mismo grupo al que se pertenece.


También este estilo de religiosidad de los feligreses o fieles los vuelve muy presumidos en el conformismo de creer que poseen la única verdad absoluta y se convierten en un círculo cerrado encasillado en las propias creencias eclesiásticas. Piensan que, si alguna persona o familia no pertenece a su grupo religioso o en algún grupo afiliado o afín, entonces son descartados y sin la posibilidad de servir a Dios, ni de ser hijo o hija de Dios, sino que la persona en cuestión es mundana, debido a que es un creyente o practicante contrario, por participar en otra congregación, denominación, iglesia, organización o religión cristiana. En el cumplimiento de la espiritualidad se impera el respeto y reconocimiento de la pluralidad y la diversidad de opinión en las creencias. No hay discriminación, el bien es para todos, se practica no una religiosidad, sino una vivencia como la que vivió Jesús. Donde se compartía y se daba participación a los más necesitados, los empobrecidos, los enfermos, los marginados, las mujeres, los niños, los considerados indignos y publicanos.


Las personas son dignas de respeto no sólo por el hecho de que son seres humanos, sino también porque son creación o creaturas de Dios. Inclusive el aborto legal puede ser considerado una prohibición al derecho de poder respirar para los neonatos, y un delito el respirar oxígeno para conservar y mantener la vida, porque el aborto es contrario al derecho a la existencia desde la concepción. La confusión humana a determinado y establecidos algunos derechos como derechos humanos que en realidad de ninguna manera son derechos, sino la legalización del crimen inhumano como en el caso del aborto. Toda persona merece reconocimiento de sus derechos, aunque también es necesario que sea un cumplidor de sus compromisos, deberes y responsabilidades ante Dios. Respeto a su integridad emocional, física, libertad de expresión, libertad de asociación y reunión, las necesidades básicas de subsistencia. Respetar y valorar a los adultos mayores. Respeto a la persona sin distinción de color de la piel, étnica e idioma.


Por ejemplo, en la presunción presentada en el pasado con la evangelización a los nativos de América, se les agrede, arrebata las riquezas, masacra sus pueblos, substituye sus creencias con absoluta imposición, y violenta sus mujeres y se les desapropia de sus territorios, sin considerar que son pueblos nativos que merecen respeto a sus vidas y propiedades. Esto no es el amor proclamado por el evangelio de Jesucristo, el más grande en mostrar el verdadero amor. El irrespeto a la integridad, a la dignidad y a la vida, es totalmente contraproducente al Dios creador de la vida. En este actuar brutal, irracional, no hay nada parecido a los evangelios que hablan de Jesús. No hay solidaridad, no hay justicia social, no hay compañerismo, ni trato de amistad. Se dieron actos denigrantes con el pretexto de cristianizar a las personas. Inclusive en la actualidad hay humanos con grandes ansias de jerarquía, poder y riqueza, que están contra la humanidad. Sólo piensan en el comercio, en la explotación, en las grandes ganancias y se olvidan de valorar al prójimo como lo proclama Jesucristo.


La espiritualidad no es exclusiva de unos pocos religiosos, sino que está en todas las personas que son genuinas, en aceptar y reconocer a Jesucristo como el Hijo de Dios, que da salvación y vida eterna. Esta espiritualidad en mayor o menor grado, más o menos desarrollada, pero está en todos los que siguen a Jesucristo y son sus auténticos discípulos. Desde el más neófito porque se encuentra en el proceso inicial hasta el que se cree más docto e instruido. Es parte del creyente, se manifiesta por medio de la fe y se hace visible con las acciones. Toda cultura se desenvuelve por medio de las personas, y estas a su vez se demuestran artísticas, creativas, dadivosas, expresivas, inteligentes, sensibles, voluntarias, entre otras cualidades propias del ser humano por el solo hecho de ejercer la humanidad hacia los demás. Cuanto más si se ejercita la espiritualidad que sobrepasa toda humanidad y trasciende a lo sobrenatural en el conocimiento de Dios. No es un asunto de privilegios, estatus, categorías, divisiones, realeza, sino de energía inspiradora en las personas que está accesible para cada uno en forma gratuita.


Todas las culturas se relacionan entre sí porque habitamos un mismo planeta. De todas se aprende algo que llamamos experiencia. Todas en su contexto tienen inteligencia y sabiduría. Hay análisis, un diálogo e interpretación colectiva. Lamentablemente en cada cultura no está exenta de que surja algún elemento caudillo que pretenda arrastrar a la mayoría contra sus propios hermanos. El Espíritu Rector (poder que gobierna y rige nuestras vidas), es el Espíritu Santo de Dios Padre, que no muere con Jesús en la cruz, porque pertenece a Dios Padre. Los seres humanos que agradan a Dios con la obediencia a su voluntad son hermanos entre sí según la fe en Cristo e hijos de Dios por obedientes. No es por ser devotos, prosélitos o religiosos de algún dogma, ley, norma o regla de institución jerárquica y religiosa, sino por seguir fielmente a Jesucristo en lo que atañe a la voluntad de Dios. El ser con espiritualidad es todo aquel que sin importar en cuál cultura se desarrolla, logra crecer en ideas y prácticas que benefician en calidad de vida de aquellos que están a su alrededor, conforme a la enseñanza y mensaje de Jesucristo, según su ejemplo y modelo de vida.


Se demuestra con la práctica desde la comunidad, la familia, el hogar, el pueblo o vecindario, en el centro o lugar de estudio o del trabajo. Rompiendo con cualquier prejuicio, temores infundados, complejos de inferioridad o superioridad, ideas discriminatorias o preconcebidas. La espiritualidad se demuestra en la vida cotidiana de acuerdo con la fe en Cristo Jesús, como reconocimiento de la alteridad, en relación con la condición y empatía en el prójimo, la dimensión comunitaria, solidaria y la práctica permanente de hacer el bien y ayudar al necesitado. Esta es la razón de existencia o ser de los humanos, para tomar una decisión definitiva, en rechazar o seguir a Jesucristo, el Hijo de Dios. En este sentido, el significado del término extraterrestre es que pertenece o procede del espacio exterior de la Tierra. Los seres humanos somos seres encarnados con procedencia fuera de este mundo. La preexistencia proviene del séquito celestial como ángeles indecisos, que encarnan en este mundo para tomar una decisión definitiva en aceptación y reconocimiento o en rebeldía contra el Hijo de Dios, jefe y principal del séquito celestial. El ángel caído recluta y arrastra la tercera parte de los ángeles, entre las dos terceras partes restantes se conservan y mantienen fieles y leales al Hijo, pero entre estos hay una cantidad de indecisos, que a partir de Adán y Eva vienen al mundo encarnados.


Eva es muy criticada por muchos porque según la tradición ella incurre en la desobediencia, pero utiliza por naturaleza la capacidad innata del ser humano de cuestionar, indagar y confirmar. Porque la acción de Eva al hacer uso de su inteligencia la confronta con una duda e investiga por sí misma la certeza de lo cuestionado. Como dice la Biblia que la fe es la certeza de lo que se espera sin haber visto. Pero al hablar de confianza, seguridad, convicción, convencimiento, se está tocando elementos propios de la mente. Pues, el área de acción de la fe es la mente, pero el conocimiento de la espiritualidad es el detonante de la fe, por consiguiente, la fe impulsa nuestras acciones que se manifiestan o hacen visibles a través de la vida humana. Pero si Eva no fue desobediente, quizás rebelde al sistema impositivo que pretende coartar su capacidad de investigar y descubrir la verdad por ella misma al aclarar sus dudas. Porque es probada y tentada por el ángel caído, que influye y manipula la orden y palabra de Dios para desviar y tergiversar el mensaje correcto, entre el emisor y receptor, en este caso entre Dios, Adán y Eva.


La fe se vive, piensa y reflexiona, y aunque es seguridad y confianza, también es oportunidad para cuestionar, cambiar y transformar conductas repetitivas, que se han transmitido por generaciones sin cuestionamiento, a pesar de que algunas han pisoteado la capacidad, valor, dignidad, por ejemplo, de la mujer. A través de la historia se ha demostrado que la fe ha impulsado una mejor calidad de vida, gracias al enriquecimiento del conocimiento en la espiritualidad, y se ha manifestado en mayores oportunidades para la mujer, al punto de mayor justicia y equidad. Pero no hay que olvidar que esto ha costado inclusive muertes de esclavos, etnias, mujeres u otros que han luchado por sus derechos. Por lo tanto, la fe tiene una dimensión comunitaria y a través de los siglos la fe ha sido una práctica constante y permanente con grande y buenos frutos. Para que todos y todas tengan vida y la tengan en abundancia. Cuando será el día que haya una conciencia colectiva, no sólo en teoría sino también en la práctica, donde todos valoremos la vida de los demás a plenitud.


Pero no limitarnos a valorar la oportunidad de que uno y los otros respiren el aire que mantiene la vida, sino a promover que la vida sea con calidad. Por ejemplo, la tendencia última en salud de que los adultos mayores tengan más oportunidad de desarrollarse, intelectualmente y en ejercicio físico. Que los niños, niñas y jóvenes de la calle no estén más desamparados. Proteger a las personas de la violencia doméstica. Ayudar a las madres solteras y apoyarlas con centros de cuidado del niño o niña para que las madres puedan estudiar. Centros de restauración y reincorporación a la sociedad del adicto a las drogas y licor. Formación académica y laboral al indigente y proveerles de fuentes de trabajo. En fin, la vida abundante es la vida con calidad.


En el párrafo anterior podemos observar que los ejemplos mencionados para mejorar la calidad de vida de las personas son situaciones de la vida cotidiana. Las mayorías de las iglesias, con algunas excepciones, se concentran más en una salvación de lo que llaman el alma inmaterial, espiritualizan sobre manera la obediencia en preceptos, normas y reglas sin sentido práctico para la vida diaria. El reino de Dios lo ven a futuro como algo escatológico. Sus celebraciones son emotivas o emocionales sólo durante el acto de los cantos, luego salen a una realidad vacía, de desamparo y desesperación. La solidaridad es cosa de otro mundo. La prácticas litúrgicas y religiosas son muy abstractas, mágicas, espectaculares, muy alejadas de las necesidades cotidianas. Se aíslan de la sociedad y del mundo porque se consideran más santos y consagrados que los demás. Creen tener la verdad absoluta, y poseer el conocimiento de Dios exclusivo para ellos. Se olvidan de la genuina calidad de vida.


Violencia e Interpretación, sacrificios presentes en el lenguaje religioso. En relación con la violencia e interpretación, sacrificios presentes en el lenguaje religioso, basta con ver como las políticas eclesiásticas de la alta jerarquía no se ajustan a la realidad vivida por sus feligreses o prosélitos. Se dice que, en una ocasión en plena guerra mundial, casi con las bombas encima, estaban reunidos unos líderes religiosos preocupados por definir si a un vaso de agua bendita le cae una mosca que pasa, se bendice la mosca o se contamina y pierde la bendición el agua. Así es en la actualidad con temas como la planificación familiar, el celibato de sacerdotes y monjas, entre otros temas que no se toma en cuenta la realidad de las personas, sino que se pretende aparentar que seamos seres que no tenemos los pies puestos en la tierra.


Algunas comunidades de fe promueven la violencia en sus exhortaciones. Las predicaciones agraden a las personas con exigencias que no se ajustan a la realidad, como ya hemos dicho. Desde el púlpito se solicitan cantidades de dinero a cambio de la bendición de Dios. Se enseña que el empobrecido no es hijo de Dios, sino que vive bajo maldición. Se impone disciplinas y obediencias pesadas que ni los propios que predican cumplen. Algunas congregaciones son muy legalistas, desde un local de cierta iglesia se escucha al predicador ofender a los miembros de la iglesia, según él instándolos a la obediencia. Los que enseñan, pastorean, predican hacen y dicen como se les antoja, sin preparación alguna, no comparan sus creencias con otras para mejorar o cambiar lo que perjudica a sus seguidores. Muchos de los líderes más que servir se sirven ellos de las ganancias que les deja la iglesia, con altos salarios, vehículos últimos modelos y viven en mansiones de lujo. Se aprovechan de la nobleza e ingenuidad de quienes les siguen, creyendo seguir a Dios.


El espíritu cautivo en el lenguaje religioso violento. El espíritu de vida es el aire que respiramos. Algunas personas están como que se asfixian, porque están como encerrados o cautivos en organizaciones eclesiásticas o religiosas que no les dan ni respiro. Esto impide la vida porque estas personas no tienen crecimiento, sino que cunden en la sumisión y conformismo de quienes los guían. La persona con el pretexto de que la Biblia es la palabra de Dios o lo que escuchan en las predicaciones es palabra de Dios, entonces no pueden ni cuestionar. Tienen que ser ciegos guiados por otros ciegos. Demostrar solamente la obediencia, aunque aquello no tenga sentido alguno para la vida cotidiana o para el reino de Dios entre nosotros. La vida por la que luchan es a futuro y no ahora. Es una vida ajena y no propia, no se disfruta de la vida libremente, se vive en amargura, frustración y prejuicio.


Las personas que viven en esta situación están en opresión constante. Viven en absoluta tensión por temor a quebrantar alguno de los preceptos inculcados en su iglesia o religión. La mayoría se siente condenada y culpable, sale regañada cada vez que escucha el sermón. Ya no son seres humanos, sino objetos de estudio y crítica de la religión. Valen no como personas, sino por lo que puedan producir, contribuir o ganar adeptos en distribución y venta de productos dogmáticos y religiosos. Al final no disfrutan del mundo, ni de la naturaleza, sino que viven aislados, su mundo es el círculo cerrado de su iglesia o religión. Les fomentan el fanatismo o extremismo. Temen terminar echados en lo que llaman el infierno. No se dan cuenta que el propio infierno lo viven en vida, sin alegría, sin libertad de la que Cristo ofrece, sino cohibidos, sin poder pensar por ellos mismos, sin criterio propio, terminan como títeres, marionetas o robot a control remotos. Y creen que es Dios quien tiene el control remoto para que se subordinen en todo, que es el controlador de sus vidas, que está al acecho para consumirlos si desobedecen. A manera de un titiritero.


En relación con la fe en la reflexión teológica del Antiguo y Nuevo Testamento tiene sus dificultades. Los antiguos escritores tenían sus puntos de vista que trataban de demostrar y convencer a quienes los escuchaban o leían. Trataban de demostrar que su Dios era el más poderoso y fuerte. Que ellos eran las mejores personas de este mundo. Exageraban para llamar la atención o inculcar temor. Ponían palabras en la boca de Dios, aunque fueran postulados de ellos mismos. El Dios del que escribían era un Dios amoldado a su propio pensamiento (castigador, consumidor, que enviaba a masacrar niños, niñas, ancianos, ancianas, mujeres embarazadas, bestias, ganado y todo cuanto se pudiera del enemigo. Aunque los escritores no eran de una nación reconocida tenían mucho de nacionalismo en sus escritos. Quisieron hacer creer que tenían la verdad absoluta, el privilegio y respaldo del Dios único y verdadero.


Los escritores más recientes de lo que llaman Nuevo Testamento, al menos los evangelistas, tienen una conciencia más social, debido a las enseñanzas de Jesús. Luego se enseña de un Dios abierto para todas las naciones, pareciera un Dios más flexible, misericordioso, solidario, que no hace acepción de personas. Un Dios de amor, justicia y fe. En suma, la fe divulgada por algunos escritores está muy tergiversada, cuando se inculca que la fe propia es superior y hay que eliminar al que no profese la misma fe. Cuando se habla de salir a batallar y hacer guerra, apropiarse de las posesiones del habitante de las tierras, porque es el enemigo. Cuando se menciona que Dios está del lado de ellos y destruirá al que se resista. Esa fe en particular es una fe desconocida para el que pretende o presume ser representante o servidor del Dios de la naturaleza, de la creación, de los seres humanos, o ¡será un Dios para unos pocos!


La fe como experiencia de gratuidad. Por dicha que la fe es una experiencia de gratuidad y de gratitud. Porque que harían los empobrecido, los necesitados, los abandonados, si tuvieran que pagar por la fe. No importa la manera de estar vestido, si con ropas humildes o con ropas finas y costosas, igual la persona puede tener fe. Toda persona es portadora de fe, esta no se compra con dinero, ni se comercializa, no se empeña, no se vende, es de todos y nadie la quita o arrebata. No se acalla, ni se oculta. La fe es motivo de celebración para el que la desarrolla, con agradecimiento la ejercita, porque es de provecho. La fe es inexcusable para el que cree no poseerla.


Espiritualidad, fe y ciencia. Relación, fe y ciencia. Como ya se ha mencionado la fe no es una fe ciega, sino que la fe se piensa y se reflexiona. La fe no es contraria a la ciencia, aunque tradicionalmente se haga creer. La fe se ayuda de las ciencias. Inclusive el científico tiene fe de lograr los resultados que espera, a pesar de muchísimos intentos y fracasos hasta llegar a obtener lo que se propuso. En todo caso si se ha diferido por cuestiones de creencias en la creación o la evolución, estudiosos contemporáneos hablan de una creación o un Génesis lleno de simbolismos y significados, que no se pueden tomar al pie de la letra, textualmente. Inclusive del relato de la creación como una leyenda o cuento, que posiblemente fueron períodos extensos de evolución. Por fe en la perseverancia e insistencia, la ciencia ha logrado grandes avances, inventos y descubrimientos. En el campo de la salud y medicina. En cuestiones relacionadas con el hábitat del ser humano. En asuntos de tecnología y laborales como la agronomía. En ayudar a tener una mejor calidad de vida.


Las expresiones de la fe. Signos y símbolos. Los mitos son relatos o narraciones simbólicas que surgen de la colectividad para tratar de dar explicación a vivencias o experiencias de un pueblo. También son transmisiones de creencias o costumbres de generación en generación. Esto significa que hay muchas clases de mitos, por ejemplo, el énfasis en los mitos que afectan la cotidianidad de las personas, porque algunas veces estos mitos sirven de excusa para justificar ciertos prejuicios culturales, discriminaciones, machismos o conductas patriarcales. Generalmente se transmiten de padres y madres a hijos e hijas. Hay mitos en relación con la conducta de las personas, algunos inculcados desde la infancia en los hogares y las escuelas. Por ejemplo, la mujer debe trabajar en el hogar y el varón fuera de la casa. La mujer tiene que desempeñar las labores domésticas y el cuido de los niños, mientras que el hombre labores de fuerza, mecánica o construcción. La mujer en cambio debe realizar trabajos delicados donde no se requiere ser fuerte. El hombre puede ser violento pero la mujer sumisa y obediente. En la actualidad la realidad es que la mujer desempeña muchas labores que antes realizaban solo los hombres.


Hay mitos sociales que son promovidos por la sociedad o los medios de comunicación masiva, por ejemplo, la definición de cuáles son los puestos tecnócratas de moda, los trabajos rentables, las labores consideradas como de baja remuneración o subestimadas por los trabajadores locales, las ocupaciones que en su mayoría son ejercidas por los extranjeros migrantes: corta y recolección de productos agrícolas, oficios domésticos, vigilancia, entre otros. Por ejemplo, en la actualidad todavía las universidades enseñan las carreras de Filosofía y Teología. En los mitos se utilizan muchos símbolos con algún significado convencional o establecido por precedentes y costumbres aceptadas por la generalidad de la sociedad. Por ejemplo, las apariencias físicas, como la delgadez en la mujer que es símbolo de la mujer bella y sensual. El hombre musculoso y atleta como símbolo de la figura física ideal. El automóvil último modelo como símbolo de estatus social.


Distinguir estos ejemplos de mitos y símbolos nos sirve para enfrentar la vida diaria con el cuidado de no ser influenciado por conceptos preconcebidos que perjudican la relación entre seres humanos, el ambiente, con uno mismo o con un Ser Superior. Inclusive en este último caso la forma en que nos inculcan la creencia en Dios o la convivencia eclesiástica con normas y reglas a veces absurdas y contrarias a Dios. Por ejemplo, la creencia en el limbo como el lugar de los que mueren sin bautizar antes de tener el uso de la razón. Las expresiones de la fe muchas veces se ayudan de signos y símbolos. Las sagradas escrituras cristianas contienen muchas de estas expresiones, que requieren una cautelosa interpretación de cuidado porque algunos la mal interpretan. Jesús en sus parábolas se ayudó de muchos símbolos tomados de la naturaleza misma, de la vida cotidiana, del campo, del trabajador, del hacendado, de las plantas. En la Biblia hay textos similares a los de otras fuentes, inclusive muchos autores contemporáneos a nuestra época escriben poesía u otros géneros literarios con recomendaciones semejantes a las que hace la Biblia.


Esto significa que la inspiración para escribir, aconsejar o cantar, no es exclusiva de las personas consagradas a una religión. Cualquier persona puede inspirarse en la vida cotidiana, la naturaleza, la familia, el amor, la solidaridad, el respeto a las diferencias étnicas o culturales, la tolerancia y el respeto a la vida humana. Nadie tiene el privilegio único de poseer la verdad absoluta, o el acercamiento a Dios con favoritismo. Toda persona con sinceridad puede acceder a Dios, como quien se acerca al Ser Superior para invocar su presencia, tanto en lo personal como en el colectivo. Esta presencia divina se manifiesta mediante el sentir de un genuino aprecio hacia los demás. Máxime cuando el bien de uno es el bien del otro, o sea el bien común. Todos tienen la oportunidad de pensar y reflexionar acerca de la vida, con un espíritu de compañerismo, igualdad y equidad. Es en comunidad donde se intercambia el conocimiento, se comparte y se adquiere, especialmente al conocer y practicar el amor por quienes están a nuestro alrededor.


El escritor bíblico se inspiró en la vida diaria de su momento para escribir y transmitir un mensaje oportuno y adecuado en su época. Pero hay que tomar en cuenta el contexto y época, tanto del escritor como del lector, porque la aplicación no corresponde muchas veces a los tiempos actuales de forma anacrónica. Hay que saber cuáles pasajes aplican en la actualidad y cuáles aplicaban en espacio y tiempo. Sin olvidar que la palabra de Dios permanece para siempre y tiene vigencia en todo lugar y momento. No hay contradicción, sino que muchos aspectos tienen su cumplimiento en Cristo. También es prudente estimar que los receptores del mensaje en cada época tienen diversas necesidades que surgen con el tiempo y que no son satisfechas por lo que fue escrito bíblicamente en el pasado, de manera que textos actuales son igualmente sagrada escritura, revelada e inspirada para el servicio y orientación del ser humano en la actualidad. Por ejemplo, algunas cuestiones proféticas y de los tiempos del fin.


En relación con la historia de Israel, Egipto y el Éxodo, la conquista y los jueces hay una cuestión al respecto, que si Dios es el Dios de la creación entonces es Dios de todos los seres humanos, de manera que cuál es el sentido de privilegiar a un grupo sobre el resto. Se presenta un encuentro y confrontación entre el mito y la realidad. Hay que tomar en cuenta que los habitantes de las tierras conquistadas también eran personas con derechos, entre ellos había mujeres, algunas embarazadas, niños y niñas, adultos mayores, personas con discapacidad. Sin embargo, la orden era masacrar a todos y tomar sus territorios. Una posibilidad es que los escritores le achacaban a Dios la orden de conquistar para tener el respaldo y autoridad de destruir a los pobladores y sus ciudades. Era una forma de justificar sus actos y darle a entender al mundo que su Dios era el más fuerte, poderoso, único y verdadero. Aunque no eran una nación con esto demostraban que eran muy nacionalistas, exaltaban la defensa de una identidad nacional que anhelaban vehementemente. Como dicen el papel aguanta lo que le ponen. La realidad es que eran pueblos nativos muy malvados y perversos que aborrecían al verdadero Dios, abominaban su Nombre y blasfemaban con hechos inicuos la Santidad del Creador.


Pudieron al principio transmitir relatos exagerados, para cautivar la atención de los escuchas, luego los transcribieron a manera de un legado de sus hazañas, en primer lugar, para conocimiento de sus sucesores y en segundo lugar para mantener a los extranjeros y remanentes que hayan quedado de los nativos del lugar, con temor hacia ellos. O sea, es una forma de intimidarlos para que no se rebelen ni se defiendan porque Dios está con ellos y no hay nadie ni nada que se resista contra el poder victorioso del Dios guerrero, fuego consumidor, que arrasa con todo lo que se oponga al propósito de privilegiar a un grupo de entre la humanidad. La propuesta de reflexionar acerca de esta materia o literatura mediante los diferentes argumentos en contra o a favor de las acciones de Dios descritas en el Antiguo Testamento, las reacciones de las tribus de Israel y de los nativos de las tierras prometidas. Principalmente porque brinda la oportunidad de retomar un análisis realizado desde diferentes perspectivas, para expresar un criterio que responda a los planteamientos ateos y agnósticos al respecto que afirme o difiera de las tesis planteadas.


Siempre habrá argumentos, hipótesis, teorías, tesis, de los seres humanos renegados contra Dios el Creador. Pura especulación en sus conjeturas y cuestionamientos. Esto permite refrescar o repasar los comentarios y opiniones sin fundamento sustentable sino palabras huecas sin sentido o propósito para la aspiración de la vida eterna. La mejor manera de grabar en la memoria el recuerdo de la palabra de Dios es repasar constantemente los razonamientos de Dios por medio de su Sagrada Escritura, en busca de una respuesta a las dudas que hayan quedado pendientes. La reflexión en relación con las afirmaciones contra o que niegan a Dios, en un principio podría interpretarse como escandalosas y hasta revolucionarias, si se compara con la rigidez dogmática de las iglesias, pero con la sinceridad del caso aunque la Sagrada Escritura es una literatura propia de seres humanos, a pesar de ser inspirada directamente de Dios, no está exenta de aseveraciones influenciadas por la cultura, el contexto del momento en que se escribe y el nacionalismo de los autores por hacer ver al pueblo, Dios, mandamientos o leyes como lo mejor delante del resto de pueblos o naciones a su alrededor.


No se trata de dudar de la Biblia, sino de ser consciente y defensor de que ninguna interpretación está por encima de Jesucristo, ni creencia, ni dogma, decretos eclesiásticos, estatutos, estructuras, leyes, organizaciones, normas, reglas, entre otros, porque prevalecen los principios, valores y virtudes de Jesucristo, que es la ley y los mandamientos de Cristo. Por encima inclusive del fraccionamiento cristiano, ya sean de las congregaciones, denominaciones, grupos, iglesias, organizaciones y religiones cristianas. También los propios autores y escritores cristianos tratan de demostrar y convencer sus tesis. Además, los predicadores con la hermenéutica o interpretación, homilía, predicaciones y sermones. No obstante, esto no desestima que, el contenido de las literaturas eclesiásticas, individuales e independientes, traten de interpretar y ajustarse a la Biblia, que está compuesta por muchos libros y cartas desde el Génesis hasta el Apocalipsis o Revelación, tiene la participación divina con recomendaciones de Dios, para una mejor convivencia del ser humano.


Aunque mucho de lo escrito en la Biblia es simbólico para representación de un significado y no se debe tomar a lo literal. Es el Espíritu Santo de Dios, la energía, fuerza y poder del Padre que nos guía, recuerda y redarguye conforme a la Biblia, para un enfoque centrado y directo en Jesucristo. Algunos pasajes de la Escritura resolvían una necesidad del momento y aplicaba en una época y lugar específico. Se resalta el hecho de la existencia de literatura de otros pueblos similar a las transmitidas por la Biblia. Por ejemplo, lo referente a un gran diluvio. También la leyenda de Sargón o el Código de Hammurabi de la antigua Mesopotamia como escritos ancestrales. Esto es una prueba de la transmisión de conocimiento muy antiguo y compartido para la importancia de la historia de la humanidad. Así la Biblia a partir de la invención de la imprenta y ahora con el internet es una literatura con el alcance mundial para todo ser humano, sin absolutismos, marginaciones, exclusivismo de la verdad espiritual, psicoteológica y teológica revelada por Dios. Por esta razón tomar la Biblia como la palabra de Dios dicha, sin cuestionamientos y de acatamiento irracional, representa un peligro de manipulación, perjuicio y conveniencia para unos pocos, especialmente a favor de los administradores jerárquicos y líderes de las organizaciones eclesiásticas. Por ejemplo, sustituir la preminencia de Cristo por protocolos litúrgicos y ritos ceremoniales eclesiásticos.


La fe no es ciega sino meditada, pensada, razonada y reflexiva. Ciertas narraciones de la literatura sagrada son resaltadas con el tipo de descripción del texto para llamar más la atención y cautivar a los lectores u oyentes. Predominan bastas figuras literarias. Los mensajes no pretenden llenar de fantasía, ficción y magia a los creyentes, sino aterrizar sus pies en lo necesario para la cotidianidad de la vida, con valores de amor, compasión, fe, justicia, misericordia, paz, respeto, santidad, solidaridad y tolerancia. El propósito principal es que el ser humano asuma su responsabilidad y defienda la vida humana como un derecho inalienable, por encima de las cuestiones dogmáticas, religiosas y normativas eclesiásticas. Lo que vale es el respeto a la vida y satisfacer las necesidades básicas de subsistencia del ser humano sin proselitismos de ninguna índole. Porque Dios no necesita que lo defendamos con creencias, sino que veamos a Dios manifestado en toda persona que nos rodea, para así amar al prójimo como amar a Dios y se ama a uno mismo para vida eterna.


La Biblia o cualquier otro libro sagrado es únicamente una guía para tratar de mejorar la relación de convivencia entre los seres humanos y el hábitat en el que se desenvuelve. De ninguna manera una interpretación bíblica acerca del texto, época, leyes o reglas de la época, pueden estar por encima de la dignidad y respeto a la vida humana. Ni la imagen que nos hacemos de Dios puede ser para justificar los asesinatos, imposiciones y violencia contra otras personas por motivos religiosos. Tampoco los principios, valores y virtudes como la equidad, fe, solidaridad, justicia y demás dependen en función del proselitismo y cumplimiento de preceptos religiosos. Las Escrituras mismas que son reconocidas como Sagradas Escrituras han sufrido cambios en el transcurrir del tiempo, por ejemplo, anotaciones al margen de copistas fueron introducidas posteriormente en el texto, tal es el caso de 1 Juan 5.7. El sentido común y de bien común permanece intacto, el hacer el bien y evitar el mal no cambia con el paso del tiempo. Aquello que perjudica y que no quiero para mí es lo que no se le debe hacer a los demás. La vida es inviolable y la calidad de vida es inalienable.


La Biblia es la palabra de Dios, pero no está por encima del dador de la palabra divina, o sea, no puede estar por encima de Dios mismo, quien reprueba el mal que se haga uno mismo o al prójimo, de manera que la Biblia tampoco puede estar por encima del Señor Jesucristo que instruye hacer siempre el bien, amar a Dios sobre todo y amar al prójimo como a uno mismo. En el caso de la dominación Babilonia en la historia de Israel sufren una deportación o cautiverio en tiempos de Nabucodonosor. La estrategia era sitiar las ciudades hasta que cayeran por debilidad y hambre. El imperio babilónico se ubica entre el imperio de dominación Asiria y el de dominación persa. Entre los profetas de la época estaba Jeremías. Cuando realizan el sitio a Jerusalén se llevan lo principal de su gente y un gran botín hasta Babilonia. Luego los lugareños tratan de realizar alianzas con sus vecinos, por ejemplo, Egipto, para contrarrestar la dominación, pero fracasan en sus intentos. De todos modos, Jerusalén es sitiada nuevamente y destruida. Una de las razones de la inconformidad y sublevación fue la carga pesada de tributos que tenían que entregar al imperio. En esta destrucción de Jerusalén se destaca la destrucción del Templo, que era el centro de la economía y adoración religiosa. Se presentan muchas emigraciones hacia Egipto.


La destrucción del templo es de lo más humillante para los pobladores, se suspende el culto, aunque se mantiene un mínimo de actividad, algunos siguieron acudiendo al sitio como peregrinos, se presentan ritos de duelo y lamentación descritos en los libros de Lamentación y Jeremías. Aunque hay innumerable cantidad de pastorales específicas, el trabajo ministerial se desarrolla dentro de las pastorales tratadas eclesiásticamente, a saber, pastoral de la consolación y duelo, pastoral para personas con capacidades diferenciadas, pastoral carcelaria, pastoral entre personas con dependencia química y sus familiares o pastoral del soporte espiritual con enfermos crónicos y terminales, entre otras. El propósito del trabajo pastoral es cumplir a cabalidad el servicio a Dios en beneficio de los más necesitados, de manera que sea más relevantes desde la perspectiva pastoral para cautivar profundamente nuestra atención, disposición y voluntad. Esto con el fin de reunir el ánimo y diligencia que se consideran muy importantes del servicio, comprender el aspecto central de las pastorales específicas analizadas, aplicar en la práctica lo aprendido y compartir con otras personas la práctica del mensaje y preparación pastoral. Los apoyos y ayudas ministeriales son necesarios porque están muy relacionados con el diario vivir. Dan la capacidad de enfrentar y responder estas situaciones que requiere el prójimo. Así los participantes que tienen experticia del trabajo de campo le dan enfoques acertados al servicio y se aprovecha su experiencia en beneficio de los necesitados.


Continuará...