RECORRIDO GENERAL - PARTE 2


El libro de la ley fue puesto como testigo contra el pueblo de Israel (Deuteronomio 31.24 al 26), el mismo consistía en un acta de decretos que era contraria (Colosenses 2.14), conocida como la ley de Moisés (Josué 8.30 al 31; 1 Reyes 2.3; Malaquías 4.4; Juan 7.23; Hechos 13.39). A diferencia la ley de Dios es fundamental y perfecta (Salmos 19.7), pero la ley contraria nada perfeccionó (Hebreos 7.18 al 19). Fue una ley añadida por causa de las transgresiones (Gálatas 3.19). Esta ley fue entregada por medio de Moisés (2 Reyes 21.8) como un adicional, a la ley de Dios (Deuteronomio 4.13) que es buena y santa (Nehemías 9.13; Romanos 7.12), porque la ley de Dios es universal, necesaria, requerida, útil y ventajosa para todo ser humano. Así es preferible comprender y entender la ley de Dios, no obstante, es recomendable tener en claro la existencia de otra ley agregada y excluida, para diferenciar entre una ley específica y exclusiva de un espacio geográfico y una época en el tiempo antes de Cristo (Deuteronomio 4.14; Nehemías 9.14), y otra ley inevitable, porque es indispensable y vital para la armonía y convivencia humana (Mateo 5.17 al 18).


Si alguno dice: ¿tengo la Biblia me basta y me sobra? Resulta que la palabra de Dios menciona el siguiente caso, acerca de un funcionario etíope que habla con Felipe el diácono y evangelista: “Y acudiendo Felipe, le oyó que leía el profeta Isaías, y dijo: Mas ¿entiendes lo que lees? Y dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó á Felipe que subiese, y se sentase con él. Y el lugar de la Escritura que leía, era éste: Como oveja á la muerte fué llevado; Y como cordero mudo delante del que le trasquila, Así no abrió su boca” (Hechos 8.30 al 32 – \RVR1909). Por otra parte, Jesús menciona: “Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados de Dios. Así que, todo aquel que oyó del Padre, y aprendió, viene á mí” (Juan 6.45 – \RVR1909). Los que son enseñados de Dios vienen directamente a Jesucristo. Esto significa que la principal y prioridad hermenéutica e interpretación es la que acepta, identifica y reconoce a Jesucristo como su único Salvador y Dador de vida eterna. Ahora bien, ¿cuál es el beneficio y perjuicio de las literaturas de interpretación complementaria a la Biblia? Semejante al contraste entre el libro de la ley de Moisés y la ley de Dios de los diez mandamientos.


En relación con la revelación de Dios resulta interesante conocer las perspectivas de la fe al respecto. Por esta razón la importancia de la distribución de material de lecturas, para el análisis, comentario, estudio e investigación de las literaturas, que es específica en profundidad de la fe, ya que es factible conseguir libros con este tipo de especialización. El temario es importante, porque se ofrece la posibilidad de comparar cada tema y diferenciar mejor su detalle, en relación con otras posiciones de interpretación. Particularmente se trata de profundizar y reafirmar el enfoque desde la perspectiva aprendida en la Biblia y la literatura de análisis, comentario, estudio e investigación bíblica al respecto. El propósito es detallar la importancia de la revelación y apoyar o cuestionar las afirmaciones hermenéuticas de la interpretación de hipótesis, teorías o tesis, al comparar con lo aprendido directamente desde la Biblia. Esto con el fin de profundizar más en la temática conociendo otros criterios en este sentido.


Hay agrupaciones de comunidades u organizaciones de fe, que tienen mucha literatura propia para estudio. Sus libros tienen capítulos completos con títulos y temas variados que aclaran el conocimiento de Dios, especialmente el argumento que lleva a la vida eterna. El Creador que es amoroso provee la Biblia que es un conjunto de libros, cartas o epístolas de guía e instrucción para la humanidad, precisamente porque el hombre necesita orientación. Se afirma que la Biblia satisface todas nuestras necesidades en lo que respecta a una dirección de vida correcta. En relación con esta afirmación algunos difieren un poco, porque en primer lugar la Biblia no satisface todas nuestras necesidades, ya que no reúne todos los desafíos y expectativas de la sociedad actual. Cada época aporta cambios y evoluciona conforme a la realidad del momento. En segundo lugar la dirección adecuada para el diario vivir, se genera a conveniencia de la interpretación que se le da a la Biblia en cada agrupación eclesiástica. Por ejemplo, en el caso de la discriminación a las mujeres, en algunas iglesias quienes las administran sostienen que las mujeres tienen que callar en la congregación y que no es permitido que ellas puedan enseñar o ser pastoras, con base en la interpretación “particular o privada” que hacen de ciertos pasajes de las cartas de Corintios y Timoteo.


La Biblia revela el conocimiento de Dios y efectivamente es palabra inspirada de Dios. El Creador tiene todo el derecho de gobernar a la humanidad, porque la Biblia demuestra su propósito y voluntad, además de manifestar o revelar sus atributos, características y cualidades. En estas afirmaciones hay razón en parte, porque Dios no es marionetista o titiritero, ni nos maneja a control remoto, él respeta la voluntad del ser humano, no pretende ser un gobernante absolutista, sino basta con ver la realidad actual e histórica, donde suceden crímenes contra la humanidad bajo la responsabilidad del mismo ser humano. En el caso de que Dios se revela mediante la Biblia, en realidad muchos escritores a conveniencia tratan de mostrar un Dios a nuestra propia imagen y semejanza, no el hombre a imagen y semejanza de Dios sino a Dios a imagen y semejanza del ser humano. Esto permite justificar la conducta machista y patriarcal. Nuestra injusticia la reflejamos en Dios, a nuestra manera y al final la imagen y semejanza de Dios no se ve plasmada sino la imagen y semejanza del hombre. Algunos tergiversan a Dios como un Dios imponente e injusto, que infunde miedo y respeto, que se enoja y manda a arrasar pueblos, como se describe en el Antiguo Testamento.


Sin embargo, no asumen ni reconocen su propia responsabilidad de amantes de la depravación, maldad y el pecado, como seres humanos desobedientes y rebeldes ante la potestad y soberanía de Dios el Creador. El dilema es el siguiente: “Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal” (Deuteronomio 30.15 – \RVR1909). Hay dos caminos a elegir o escoger, Jesucristo o la muerte. No es posible otra opción o una tercera posibilidad. Esto determina que Jesucristo es el Camino, Verdad y Vida. Por lo tanto, al final de cuentas solo hay un camino que lleva a la vida eterna. Es decir, aunque exista el libre albedrío y el ser humano se considere en el libertinaje de hacer lo que quiera, la realidad es que hay un solo camino que está en Jesús para la salvación de la maldad y el pecado. La auténtica, genuina y verdadera libertad es la que Cristo ofrece, la realidad y secreto descubierto del libre albedrío es el libre albedrío de Jesucristo, que es renunciar a su propia voluntad para hacer la voluntad fiel y leal a Dios Padre. Otra declaración que se hace acerca de la Biblia es que nos da una idea clara de cuáles son las normas y reglas de Dios. Aunque esta afirmación considera la Biblia semejante a un recetario de cocina, complementado con credos y dogmas externos al mismo nivel que la Biblia misma.


En este sentido algunos se aprovechan para establecer en las iglesias una serie de normas que son cargas pesadas para los feligreses, o son normas sin sentido para la vida cotidiana. Por ejemplo, prohibir la transfusión de sangre en humanos o aceptar y justificar la práctica de la fornicación entre creyentes cristianos, a través de la unión libre o la unión entre el mismo sexo. Las mismas iglesias sufren la influencia de las corrientes sociales. Inclusive de la legislación estatal o gubernamental, tal es el caso de las aprobaciones a favor del aborto o del cannabis recreativo. Muchas veces se pretende implantar un orden de Dios en las iglesias, que al final se convierte en un desorden delante de Dios, porque se impone lo que Dios no ha ordenado y se altera el verdadero orden de Dios. Todas estas afirmaciones o declaraciones son las suposiciones de una revelación de Dios mediante su palabra, pero en realidad muchas son interpretaciones humanas. Se dice que la Biblia son relatos francos, honestos y sinceros, que indican lo que sucede cuando se actúa en conformidad con el propósito de Dios, así como los lamentables resultados de vivir con la absoluta independencia y autosuficiencia, ajeno a la voluntad de Dios, sin apreciar ni considerar la necesidad de Dios en nuestra vida.


Dios mismo permitió el libre albedrío, que es la posibilidad del ser humano de proceder con su propia determinación, entonces ¿por qué se le culpa al ser humano de tomar decisiones con base en su derecho innato de elegir? Aunque Dios dice “No matarás”, la responsabilidad de un humano de respetar la vida e integridad de otro humano es por causa del beneficio de la misma humanidad y no de la divinidad, porque Dios no necesita del ser humano, pero cada ser humano requiere de su prójimo para convivir en relaciones de armonía y paz, inclusive con los suministros básicos de subsistencia para beneficiar la longevidad. Por lo tanto, ante Dios la humanidad sufre las consecuencias de sus propias acciones de comportamiento y conducta. Así se le devuelve el mal que genera u ocasiona, porque la naturaleza reacciona sin respeto a la vida humana, como respuesta del trato que le hace el ser humano a la naturaleza. Por ejemplo, el aborto desenfrenado y legalizado. Además de la destrucción y mal trato que se hace el ser humano a sí mismo, tal es este caso de los crímenes de asesinato en los abortos humanos. No hay un rayo que destruya al mundo por su pecado, ni un meteorito gigante que se estrelle con el planeta, ni una guerra atómica nuclear sin que Dios lo permita. Pero hay un peligro inminente que se encuentra en proceso y puede llegar a ser irreversible, a saber, el calentamiento global.


Esta es una amenaza mundial que puede afectar todo el planeta en lo macro, porque en lo micro se presentan derrumbes, enfermedades, erupción de volcanes, hambrunas, huracanes, incendios forestales, inundaciones, pestes, sequías y terremotos, que terminan la vida de muchos seres humanos cada año, pero se debe al descuido e irrespeto del ser humano hacia la naturaleza. La humanidad tiene que asumir la responsabilidad de su mala administración del planeta, antes que la abertura de la capa de ozono dañe la misma en forma permanente, de que el cambio climático sea irrefrenable, la contaminación ambiental, crisis alimentaria y energética, la deforestación, las guerras por el dominio sobre el petróleo, la mala distribución de la riqueza, entre otros. Se menciona que si la Biblia es inspirada de Dios, su consejo debería estar siempre al día, prescindiendo de su antigüedad, con los principios, valores y virtudes oportunos hoy, como en el momento en que se escribe las Sagradas Escrituras. Aunque no necesariamente por lo antiguo es que el valor del mensaje de la Biblia sirve para nuestra actualidad, porque la espiritualidad puede ser divulgada y promovida por escritores contemporáneos a nuestra época, por ejemplo, quienes escriben acerca del amor, respeto, solidaridad y la vida.


Después de todo este análisis anterior, concluimos que a pesar del tiempo que pase la palabra viva es Jesucristo. Del texto de la Biblia hay muchas interpretaciones diferentes, surgen nuevos credos y dogmas con frecuencia a través de los siglos, sin embargo, Jesucristo como palabra de Dios no cambia y permanece para siempre. La Biblia como Escritura Sagrada trata del Hijo de Dios, se centra o enfoca en Jesucristo, todo pasa pero Jesucristo está vigente hasta el fin del mundo (Mateo 28.20). Lo único superior a la Biblia es Jesucristo como la palabra o verbo divino, que permanecerá en el reino eterno al lado de Dios Padre para siempre. Jesucristo es el Salvador y el único Camino de salvación para llegar a Dios Padre, ni el credo, ni el dogma, ni la religión pueden salvar. Hay que examinar las Escrituras en profundidad con atención para hallar el conocimiento de Dios, que nos produzca una evidente fe con la certeza y seguridad en Jesucristo como único Salvador. El punto de vista acerca de la revelación en los grupos u organizaciones religiosas es idealista, perfeccionista y utópico en las normas y reglas propias del reglamento interno de cada institución. Porque se promueven listas de creencias y un dogmatismo que asegure la confianza de que son la agrupación indicada, con la doctrina sana y la exclusividad de la verdad absoluta y única. Esto se antepone a Jesucristo cuando se influye el pensamiento con una mentalidad de ser salvos si cumplen ciertos mandatos y requisitos establecidos eclesialmente.


Se consideran salvos mediante la religión, porque a Jesucristo se le relega a un lugar inferior. Se omite la adoración, alabanza, gloria y honra exclusiva a Jesucristo, porque creen que ya está integrado en el mismo Dios, sin hacer diferencia entre Dios Padre y su Hijo. Para el religioso la revelación es la sujeción sin cuestionamiento de sus creencias eclesiásticas, dogmas y normas internas. Jesucristo ofrece vida y vida en abundancia. La calidad de vida que da Jesús es la que lleva a la vida eterna, con el propósito y sentido de vida espiritual que trasciende a lo celestial. Las agrupaciones religiosas tienen que ser más abiertas a una revelación común para todos que sea por medio de Jesucristo, en lo que deja el bienestar al ser humano de la salvación y vida eterna. El fraccionamiento cristiano se divide con credos de congregación, denominación, eclesiástico o religioso. No se trata de cumplir muchas leyes y normas que no tienen algún sentido en Cristo Jesús para la salvación y vida eterna. Es mejor aprender la teoría necesaria que nos ayude a vivir y convivir mejor con los demás, a tener las mejores relaciones sociales que sean espirituales, para construir y edificar una mejor sociedad en Cristo Jesús en obediencia y rectitud ante Dios Padre.


Esta es la verdadera revelación de Dios en Jesucristo. También en la segunda carta a los Corintios se dice: “PORQUE sabemos, que si la casa terrestre de nuestra habitación se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna en los cielos. Y por esto también gemimos, deseando ser sobrevestidos de aquella nuestra habitación celestial” (2 Corintios 5.1 al 2 – \RVR1909). El principal y mayor odio del ser humano no es hacia su prójimo, sino que el desamor y odio es a Dios el Creador. Basta con observar el comportamiento y conducta cultural, social y de vida en general, cuando se actúa con indiferencia o ignorancia hacia su Hijo Jesucristo. Se falla en la real y verdadera aceptación, identificación y reconocimiento a Jesucristo, porque de ocho mil millones de personas, solamente se calcula un aproximado de tres mil millones de personas que se hacen llamar cristianos. Sin embargo, la mayoría es absorbida por las actividades culturales, deportivas, entretenimiento, personales, sociales, viajes y demás atractivos de la vida, que desplazan el amor e interés a Cristo y a su dedicación y servicio. Esto es el incumplimiento del servicio espiritual en busca de lo celestial.


Algunos aunque participan en las reuniones de iglesia, culto y liturgia, cumplen un promedio de entre dos a cuatro horas por semana, el resto del tiempo de la semana se dedican a las actividades propias de subsistencia y supervivencia. De manera que es un mínimo de tiempo en la vida dedicada a Dios. Otro aspecto es que la iglesia se encuentra inmersa en el mundo y los enredos propios de la vida en sociedad. Por ejemplo, el confrontar y resistir la legalización y normalización de lo malo que se hace pasar como si fuera bueno y rutinario en el diario vivir. Las malas conversaciones, costumbres, palabras, prácticas, los malos consumos y hábitos. Las adicciones, adulterio, avaricia, fornicación e idolatría. Todo esto y más se transmite de ejemplo y modelo de vida social desde los adultos hacia los infantes y jóvenes menores, de familiares y padres a sus parientes e hijos. Lo que se trata de justificar como socialmente aceptable. A parte de la influencia social se presenta en el caso del aspecto religioso, que hay civilizaciones, culturas y religiones que tienen sus propios maestros, mentores, líderes religiosos y profetas, que desplazan y restan la importancia de Jesucristo como digno de reconocimiento y merecimiento por ser el Hijo unigénito de Dios Padre.


Por causa del pecado, al principio, la tierra había sido maldita por motivo de la desobediencia del ser humano (Génesis 3.17), porque como consecuencia del pecado entró la muerte a él y a la naturaleza, entonces la muerte y la condenación pasó a todos los hombres (1 Corintios 15.21 al 22), pero por la obediencia de Jesucristo somos constituidos justos y mediante él, reine la gracia por justicia y ya no el pecado para muerte (Romanos 5.12 al 21). Pedro hace mención de Cristo como un cordero sin mancha y sin contaminación, destinado desde antes de la fundación del mundo (1 Pedro 1.19 al 20). Jesucristo nos vino a rescatar de la muerte para darnos vida y que sea una vida eterna al reconciliarnos con Dios. Su muerte en la cruz fue anunciada proféticamente, cuando Dios le dijo a la serpiente en tiempos de Adán y Eva, que ella heriría la simiente (la cual es Cristo) en el calcañar, pero también se anuncia su segunda venida, cuando se dice que la simiente le herirá en la cabeza a la serpiente (Génesis 3.15). Como está escrito: “Así también Cristo fué ofrecido una vez para agotar los pecados de muchos; y la segunda vez, sin pecado, será visto de los que le esperan para salud” (Hebreos 9.28 – \RVR1909). Dios había prometido un profeta como Moisés, el cual era Jesucristo, a quien tenían que oír, porque Dios pondría sus palabras en su boca y él hablaría todo lo que Dios mandara, y quien no le oyere Dios le pediría cuentas (Mateo 17.5; Hechos 7.37 al 38 y Deuteronomio 18.15 al 19).


Algunos aspectos que se dieron en la tierra, eran figuras o símbolos de los elementos celestiales, por ejemplo, en el caso de las ordenanzas de culto, la purificación con sangre y el santuario terrenal (Hebreos 9.18 al 22), el juicio por medio de la ley, la muerte de los corderos y el sacerdocio (Hebreos 9.6 al 12 y 22 al 24). Esto explica la preexistencia del ser humano como ángel indeciso y su restauración para un renacer celestial. Así se resuelve efectivamente el llamado de Dios o llamamiento, en aquellos en que durante toda su vida presienten y reconocen que son llamados de lo alto. ¿Cómo se unen estos elementos dentro del plan de Dios para salvación y vida eterna en su Hijo? Ahora bien, la promesa recibida, no tenía cumplimiento en el tiempo pasado sino en lo porvenir: “Conforme á la fe murieron todos éstos sin haber recibido las promesas, sino mirándolas de lejos, y creyéndolas, y saludándolas, y confesando que eran peregrinos y advenedizos sobre la tierra. Porque los que esto dicen, claramente dan á entender que buscan una patria… es á saber, la celestial;…” (Hebreos 11.13 al 16 – \RVR1909). Dios nos ha preparado un lugar para volver a nuestra habitación celestial: “Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir por heredad; y salió sin saber dónde iba. Por fe habitó en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en cabañas con Isaac y Jacob, herederos juntamente de la misma promesa: Porque esperaba ciudad con fundamentos, el artífice y hacedor de la cual es Dios” (Hebreos 11.8 al 10 – \RVR1909). Cada uno recibirá su recompensa según sea su obra, pero los malos obreros, los hechiceros, fornicarios, homicidas, idólatras y todo aquel que ama y hace mentira quedarán por fuera y tendrán la muerte segunda (Apocalipsis 21.7 al 8 y 22.12 al 15), ya que está escrito: “No entrará en ella ninguna cosa sucia, ó que hace abominación y mentira; sino solamente los que están escritos en el libro de la vida del Cordero” (Apocalipsis 21.27 – \RVR1909).


La segunda venida de Jesucristo completa el juicio inicial, una vez completado el juicio inicial se presenta seguidamente el juicio final. En todo este proceso el juicio empieza desde el acontecimiento del ángel caído, el ser celestial, que arrastra y recluta la tercera parte de los seres angelicales. Luego se replica su influencia en la situación del caso de Adán y Eva con el resto de seres humanos, debido a su nuevo reclutamiento en el Edén por parte del ángel caído. El motivo de la existencia de la humanidad, es ofrecer una posibilidad a los ángeles indecisos de venir a encarnar como seres terrenales, para tomar una decisión en fidelidad y lealtad al Creador, al aceptar, identificar y reconocer al Hijo de Dios. De lo contrario se actúa con rebeldía tras el ángel caído. Los seres humanos tienen un orden, donde primeramente se manifiesta lo natural, para pasar seguidamente por lo espiritual y finalmente llegar nuevamente a lo celestial, así retornar o volver a ser como eran al principio de todos los tiempos en el séquito celestial:


“Así también está escrito: Fué hecho el primer hombre Adam en ánima viviente; el postrer Adam en espíritu vivificante. Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual. El primer hombre, es de la tierra, terreno: el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo. Cual el terreno, tales también los terrenos; y cual el celestial, tales también los celestiales. Y como trajimos la imagen del terreno, traeremos también la imagen del celestial. Esto empero digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios; ni la corrupción hereda la incorrupción” (1 Corintios 15.45 al 50 – \RVR1909).

Por medio de Adán y Eva se transfiere y transmite el gen del envejecimiento y muerte. Finalmente en el proceso natural de la vida se concluye en un estado de muerte que es como un dormir sin sueños y su período dura entre un cerrar y un abrir de ojos de un solo pestañeo. La Biblia dice lo siguiente: “Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho. Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Porque así como en Adam todos mueren, así también en Cristo todos serán vivificados. Mas cada uno en su orden: Cristo las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida” (1 Corintios 15.20 al 23 – \RVR1909). Jesucristo es el único en resucitar y ascender a los cielos con cuerpo trasformado. Jesús dice que los resucitados serán como ángeles: “… Mas los que fueren tenidos por dignos de aquel siglo y de la resurrección de los muertos, ni se casan, ni son dados en casamiento: Porque no pueden ya más morir: porque son iguales á los ángeles, y son hijos de Dios, cuando son hijos de la resurrección…” (Lucas 20.34 al 38 – \RVR1909).


Toda la historia de la existencia y la humanidad está presente en la memoria de Dios, quien se representa como el Libro Supremo, y también la memoria de cada persona es un libro, con el registro de los recuerdos privados y públicos: “Y vi los muertos, grandes y pequeños, que estaban delante de Dios; y los libros fueron abiertos: y otro libro fué abierto, el cual es de la vida: y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras” (Apocalipsis 20.12 – \RVR1909). La característica o cualidad descriptiva de los muertos grandes y pequeños, significa que después de que se complete el juicio inicial, entonces se procede al juicio final, donde los seres humanos resucitan con el mismo cuerpo que tenían cuando murieron. Estas personas de ninguna manera tendrán parte en la vida eterna, porque resucitan con el mismo cuerpo corruptible, para el juicio final y para la condenación de sufrir la segunda muerte para siempre: “Esto empero digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios; ni la corrupción hereda la incorrupción” (1 Corintios 15.50 – \RVR1909). El grado de dolor y castigo en el lago de fuego y azufre, al consumir su existencia, será en relación con el grado de contaminación, corrupción, maldad, pecado y vicio, que tanto corporal, como mental, tenía la persona en el momento de morir. Su castigo final es el dolor consciente de la exclusión de las promesas de salvación y vida eterna: “Allí será el llanto y el crujir de dientes, cuando viereis á Abraham, y á Isaac, y á Jacob, y á todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros excluídos” (Lucas 13.28 – \RVR1909). El dolor llega al máximo cuando la persona en el juicio final observe a sus seres apreciados y parientes cercanos en su misma condición de castigo y condena, porque corporalmente se reconocen.


En el libro de Números 25.1 en relación con el pueblo de Israel, precisamente cuando el lugar de su domicilio es llamado Sitim, se dice en el pasaje bíblico, según la versión utilizada, que el pueblo empezó a fornicar con las hijas de Moab, las cuales invitaban al pueblo a los sacrificios de sus dioses. Más adelante en el versículo 7, lo vio Finees hijo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, y se levantó de en medio de la congregación, y tomó una lanza en su mano; y fue tras el varón de Israel a la tienda, y los alanceó a ambos, al varón de Israel, y a la mujer por su vientre... En relación con este pasaje se asocia el término fornicar con la analogía de unir, demostrado con el simbolismo de la lanza uniendo al varón y la mujer por sus vientres. El mensaje bíblico contiene muchos simbolismos, por ejemplo, la unión de una pareja en yugo desigual. El yugo es utilizado en animales como los bueyes y las mulas para hacer yunta. En este caso la lanza realiza una fusión entre las dos personas mediante sus vientres. Esta unión puede representar o significar acuerdos, conveniencias, ideas e intereses, mediante la metáfora del adulterio del pueblo contra Dios, al ser espiritualmente desleal e infiel con los dioses falsos e ídolos “Adúlteros y adúlteras, ¿no sabéis que la amistad del mundo es enemistad con Dios? Cualquiera pues que quisiere ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios” (Santiago 4.4 – \RVR1909). Esto significa que los credos, creencias y dogmas tienen que ser conforme a lo establecido por Dios y según su voluntad, aunque aparenten amor a Dios, consagración, devoción, espiritualidad, religiosidad y santidad. La Biblia dice al respecto:


“Y díjome Jehová en días del rey Josías: ¿Has visto lo que ha hecho la rebelde Israel? Vase ella sobre todo monte alto y debajo de todo árbol umbroso, y allí fornica. Y dije después que hizo todo esto: Vuélvete á mí; mas no se volvió. Y vió la rebelde su hermana Judá. Que yo lo había visto; que por todas estas causas en las cuales fornicó la rebelde Israel, yo la había despedido, y dádole la carta de su repudio; y no tuvo temor la rebelde Judá su hermana, sino que también fué ella y fornicó. Y sucedió que por la liviandad de su fornicación la tierra fué contaminada, y adulteró con la piedra y con el leño. Y con todo esto, la rebelde su hermana Judá no se tornó á mí de todo su corazón, sino mentirosamente, dice Jehová” (Jeremías 3.6 al 10 – \RVR1909).

Antiguamente tanto la monogamia como la poligamia eran permitidas socialmente en igualdad de condiciones, según la cultura, zona geográfica y debido a la dureza del corazón del ser humano. Sin embargo, de ninguna manera era lícita la promiscuidad, tal es el caso de la fornicación (en griego pornéia). Porque la misma tiene un trasfondo de confusión, por este motivo las hijas de Moab invitaban al pueblo a los sacrificios de sus dioses, inclusive existían las sacerdotisas prostitutas. Dios establece el matrimonio, porque el varón se unirá a su mujer y serán una sola carne, según Génesis 2.24. Fuera de esta declaración y determinación divina, aunque sea un aparente matrimonio genérico de la igualdad de ley civil, en la unión sexual ilícita ante Dios en condición de solteros, prostitución, mismo sexo o con animales, es semejante a clavar una lanza en su condición espiritual y provocar una muerte espiritual de por vida, en detrimento corporal y mental ante Dios, por causa de los confundidos, o sea, los seres humanos confundidos: “Empero el que se junta con el Señor, un espíritu es. Huid la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre hiciere, fuera del cuerpo es; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca. ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?” (1 Corintios 6.17 al 19 – \RVR1909).


Debido a que el cuerpo del ser humano es el templo del Espíritu Santo, siempre y cuando se obedezca con fidelidad y lealtad a Dios, por lo tanto, jamás el cuerpo es un templo de confusión, ni tiene comunión con la adoración a los deleites y placeres, ofrecidos por el pensamiento puesto en los dioses falsos e ídolos de cualquier índole. Dios no es un Dios de confusión sino de paz (1 Corintios 14.33). Hay que aprender a morir al pecado para vivir espiritualmente en Cristo Jesús. Es la preparación momentánea de la condición de temporalidad, para recibir salvación del más acá en relación con la maldad y el pecado, para gozar de la vida eterna en el más allá. Es un testimonio de confianza y fe en Dios, para recibir sus promesas y estar en su presencia. Es la renuncia al apego terrenal y de la era espacio - tiempo, para vivir con el Señor Jesucristo para siempre, ya no en este cuerpo corruptible, que se pudre en el sepulcro o sepultura, sino recibir una corporalidad transformada como ángel de luz, en consagración y santidad eternamente, sin la necesidad del libre albedrío, sino en obediencia y sujeción perpetua a Dios Padre y a su Hijo.


La difusión y educación del conocimiento de la doctrina de los derechos humanos, corresponde a una estandarización u homologación, entre las naciones firmantes del convenio o tratado internacional. Esto no es democracia, porque en cada nación hay injerencia externa a su propia autonomía, determinación y soberanía, porque se obliga al pueblo a cumplir por imposición las decisiones propias de quienes representaron la firma del acuerdo. Lo contrario es el referéndum en un país para la participación directa del pueblo, en lo que corresponde a variar sus buenas costumbres, principios y valores éticos. El problema es que no se cumple la expresión "Zapatero a tu zapato" y la política en el ámbito espiritual que no le corresponde, está interfiriendo y opacando con la transmisión de su propia cultura e ideología de muerte. Si hay una ardua y férrea defensa a favor de los derechos humanos, por qué existe la legalización del aborto en países sin temor a Dios. Acaso no son también humanos los asesinados en abortos. Algunas de las definiciones que atañen como deberes y derechos como humanos en términos de espiritualidad, se están invalidando en función de corrientes y modas de pensamiento que vienen del exterior de cada nación. En toda la historia de la humanidad las guerras han sido causa de cientos de millones de muertes, cifras que con el tiempo pueden llegar a ser igualadas o superadas con los abortos inducidos masivamente a nivel mundial. Es lo que se dice, el mundo está en llamas por causa de la maldad y el pecado, porque tarde o temprano se sufre las consecuencias de su resultado final. El calentamiento global será un llamado de atención al mundo como resultado de las consecuencias del proceder en el comportamiento y la conducta.


El infierno en castellano o español tiene relación directa con el sepulcro o sepultura, que es el lugar por debajo o inferior en los subterráneos, donde se deposita a los muertos. El origen de la palabra infierno procede del latín, semejante a Seol en hebreo o el hades del griego. El castigo en la Biblia se le conoce como "El Lago de Fuego y Azufre", donde es el lloro y el crujir de dientes. Las personas de la segunda resurrección para el juicio final y condenación, resucitan con la misma forma corporal que cuando mueren, inclusive el grado de contaminación y pecado, o sea, en cuerpo corruptible. Se reconocen conocidos y parientes. La primera resurrección es para los que mueren en Cristo, que son transformados con cuerpo de ángel, igual sucede con los que viven según Cristo en su segunda venida, son transformados y suben al encuentro con Jesucristo. Se termina la era del espacio - tiempo, entonces el lago de fuego y azufre se consume similar a un cerillo o cerilla de fósforo, se quema por completo y queda extinto. El dolor o sufrimiento del lloro y crujir de dientes es mientras se consume o quema este castigo y desaparece por siempre. Finalmente el castigo consiste en la ausencia o exclusión de gozar la presencia de la vida eterna. La elección o escogencia de la predestinación tiene otra explicación, que consiste en que la persona es la que elige o escoge ser como Jesucristo, al seguir su ejemplo y modelo de vida, o sea, es predestinado a ser semejante a Jesucristo.


Se dice comúnmente que lo más seguro en esta vida es la muerte, que para morir solamente hay que estar vivo. La Biblia dice que el vivir en Cristo es prepararse para la muerte. En relación con la Segunda Venida de Jesucristo, hay un orden establecido en la resurrección, primero resucitan los que han muerto preparados en Cristo, seguidamente son corporalmente transformados los que están vivos practicando las acciones de Jesucristo. Tanto el resucitado como el que está vivo en Cristo, suben con cuerpo transformado al encuentro con Jesús. Ahora bien, esto corresponde a la primera resurrección y corporalmente se deja de ser humano para pasar a ser como los ángeles, que ni se casan ni se dan en casamiento, o sea, ya no vuelven a ser humanos, sino seres celestiales. Pero la segunda resurrección es el proceso siguiente, porque está establecido para todo ser humano, que muera una vez y después el juicio. Según el Apocalipsis o la Revelación, se menciona que en el juicio habían grandes y pequeños, es decir, características o cualidades propias del ser humano, se abre un libro grande que es la mente de Dios y se abren los libros pequeños, que son las mentes de las personas que van a ser juzgadas.


Esta figura o simbolismo representa y significa que las personas cuando mueren sin Cristo, resucitan con su mismo cuerpo humano sensible al dolor del lloro y crujir de dientes del lago de fuego y azufre. En otras palabras, con el mismo grado de contaminación y corrupción de pecado del cuerpo mortal, así se resucita y es el nivel de castigo, según su condición pecaminosa en el momento de morir. Debido a la ausencia de arrepentimiento, remordimiento, conversión y resarcimiento. Las personas físicamente con el mismo cuerpo humano reconocerán a sus conocidos que se encuentran en la misma situación en el juicio final. Este es el fin del espacio - tiempo, así como la madera de una cerilla, cerillo o fósforo es consumido por el fuego desde la cabeza que tiene pólvora, así el lago de fuego y azufre es consumado por completo hasta finalizar para siempre. El castigo es la exclusión de las promesas de salvación del mundo de pecado y terrenal, con la pérdida de la posibilidad de la vida eterna celestial. El período de gracia del primer y segundo cielo son terminados, que corresponde al habitad de nuestra atmósfera y del universo infinito, para prevalecer el reino del tercer cielo o reino de Dios.


La disciplina, educación y respeto, son esenciales en la confianza y fe en Dios, porque el verdadero ser interior florece y surge en la adversidad, dificultad, malos tiempos y los obstáculos que ofrece la vida. En la buena vida con todas las facilidades y oportunidades al alcance, hay una aparente presentación del ser interior manifestado y reflejado en lo exterior, pero la forma de ser auténtica y genuina sale a la luz pública con las acciones y expresiones cuando hay desestabilización en los momentos difíciles. La amabilidad, cordura, coherencia, ecuanimidad, empatía, prudencia, serenidad, solidaridad, entre otros, principios, valores y virtudes son requeridos estables y sólidas, al confrontar el bien contra el mal desde el ser interior frente a la influencia externa. La existencia del conocimiento natural, la base o fundamento inicial del ser humano es un nivel de conocimiento del primer cielo, más corporal y material que mental, es el mundo físico que atañe al conocimiento de todos los descubrimientos humanos en esta vida universal, sujeta también a la legislación propuesta en cada civilización o nación contemporánea y futura. En este nivel se aprueban y discuten temas como el aborto, eugenesia, eutanasia, entre otros.


Cuando el ser humano por cuestiones de decisión o elección escala un paso en el nivel de conocimiento y toma en cuenta a Dios, se empieza a regir por otro nivel, al que se ha llamado conocimiento espiritual, donde el análisis de aprobación y legislación se rige directamente por las recomendaciones establecidas por Dios Padre en su palabra escrita de las Sagradas Escrituras. A este nivel de conocimiento le llamamos conocimiento espiritual y también es un proceso conflictivo y polémico, cuando por el uso propio de la facultad de interpretación, opinión y raciocinio del ser humano, formula innumerables creencias, según cada comunidad de fe, congregación, escuela apostólica, escuela paulina, escuela profética, iglesia o religión, entre otros, limitados por el fraccionamiento cristiano pero inspirados en el quehacer de la voluntad de Dios. Una vez mencionados los primeros dos cielos, hay otro más relacionado con lo inmaterial, es más mental, según la mente de Cristo, afecta nuestra actitud, atributos, carácter, comportamiento, conducción, control del temperamento, cualidades, emociones, forma de ser, personalidad, sentimientos, entre otros relacionados con nuestro cotidiano caminar y convivencia con el prójimo. La composición septenaria del ser interior está compuesta por la actitud, carácter, ego, emociones, personalidad, sentimientos y temperamento.


El modelo ejemplar de vida es Jesucristo y sus seguidores son llamados discípulos, su vínculo es mediante la comprensión y entendimiento, aquellos que trascienden a un tercer nivel o tercer cielo de conocimiento, porque la representación o significado del tercer cielo es Jesucristo mismo, el conocimiento celestial. El ruido distractor y ensordecedor del mundo de ninguna manera desvía la atención de aquel que tiene la mirada puesta en Jesús, cuya consecuencia es elevar su pensamiento y lograr alcanzar el conocimiento promovido por su Maestro y Mentor, nuestro Señor Jesucristo. Porque Jesús establece las pautas para llegar a Dios Padre, por ser su Hijo amado. El nivel de conocimiento de Jesucristo es el más elevado y exclusivo como el superior conocimiento celestial, cuando el ser humano se despega de su naturaleza terrenal, se eleva al nivel espiritual y trasciende al conocimiento celestial enseñado y promovido por Jesús a sus discípulos. En relación con la nueva comprensión de la Biblia, se confirma la existencia de tres tipos de conocimiento. El libro del profeta Daniel afirma la exclusividad de revelación del misterio por parte del Dios de los cielos (Daniel 2.27 al 28).


La legislación del conocimiento celestial de Dios está por encima de la legislación natural y espiritual, o sea, Dios sobre los tres cielos. La llave para acceder al misterio es la imploración de la misericordia de Dios (Daniel 2.18). La plenitud del saber del conocimiento natural o espiritual, de ninguna manera es vinculante para alcanzar el conocimiento celestial, procedente de la sola potestad de Dios (Daniel 2.30). Este pasaje de Daniel manifiesta un diálogo con el rey Nabucodonosor de Babilonia, quien declara posteriormente a este acontecimiento (Daniel 2.47), a Dios como el Dios de dioses (conocimiento espiritual) y el Señor (soberano con autoridad suprema) de los reyes (conocimiento natural). Entonces, el resultado de los principios, valores y virtudes del ser humano acerca de la legalidad de los deberes y derechos, son propios de la naturaleza humana, o son designios de Dios mismo, o sea, la correlación entre comprensión, entendimiento y voluntad, ya sea voluntad humana o voluntad de Dios. Los principios, valores y virtudes incorrectamente el ser humano se los atribuye, cuando en realidad estos provienen por instrucción directa de Dios. Por consiguiente, la humanidad está sin autorización de modificar los principios, valores y virtudes a su conveniencia, porque han sido establecidos invariables por Dios, es decir, categóricamente los principios, valores y virtudes son propios de Dios y le pertenecen.


Pero, ¿por qué relacionar principios, valores y virtudes con el misterio de Dios?, en este sentido vamos a profundizar gradualmente y progresivamente para una mejor comprensión y entendimiento. La legislación del conocimiento natural es infinita, así también la legislación espiritual, sin embargo, Jesucristo dijo, a César lo que es de César y a Dios lo que es de Dios (Mateo 22.21), para separar lo terrenal de lo espiritual. El rey Nabucodonosor a pesar de su ignorancia o desconocimiento del misterio de Dios, testifica acerca de Daniel como la persona con el espíritu de los dioses santos y sin misterio escondido u oculto (Daniel 4.8 al 9). Precisamente, un misterio consiste en un conocimiento escondido, oculto y reservado, inaccesible a la razón solamente natural, por ser objeto de fe, pero accesible a los razonamientos de Dios, o sea, la fe razonada según la razón de Dios. Antes de Jesucristo, en las guerras de los reyes no se concebía la fe y misericordia, como concepto e idea de la vida. Jesús dijo, si te hieren la mejilla vuélvele también la otra (Mateo 5.39; Lucas 6.29). Aquí se determina una diferencia entre los principios, valores y virtudes promovidos por Dios mediante Jesucristo, enseñados por medio de las parábolas y dando a conocer los misterios del reino de los cielos (Mateo 13.10 al 11). Por ejemplo, el perdonar es no tomar la justicia por uno mismo sino dejar que se haga la justicia en las manos de Dios (Deuteronomio 32.35; Romanos 12.19 al 21; Hebreos 10.30).


A su vez, misterios del reino de Dios, debido a su procedencia, porque el mundo natural, aunque observa, no puede ver espiritualmente, además oye pero sin entendimiento (Marcos 4.10 al 13; Lucas 8.10). La corrupción impera y altera los principios, valores y virtudes establecidos por Dios. El ser humano apegado solamente a lo natural, es imperceptible de comprender y recibir el Espíritu Santo de Dios, ni puede entender, porque su discernimiento es espiritual (1 Corintios 2.14). Ahora bien, ¿por qué después de Jesucristo, la iglesia divaga sin el propósito principal de los principios, valores y virtudes difundidos por Jesucristo su fundador? Porque se enreda en cuestiones de creencias eclesiásticas y dogmas, más que en el modelo y referencia del ejemplo de vida de Jesucristo para el diario vivir. Se consideran salvos gracias a la liturgia y rito, costumbre y tradición, antes que en Cristo. Muchos fueron llamados y pocos los que trascendieron al conocimiento de Jesús. Esto significa que la unidad de la fe y del conocimiento de Jesucristo, depende de alcanzar la medida de la estatura de la plenitud de Cristo (Efesios 4.13), o sea, hay diferencia entre creyente y practicante según el modelo de vida de Jesucristo.


Si los gobernantes de este mundo deciden invalidar la vigencia de los principios, valores y virtudes de Dios, de manera que no tomen en cuenta a Dios, esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal y animal (Santiago 3.13 al 16). En cambio el espiritual practica la sabiduría de lo alto, pura, pacífica, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, justicia y paz (Santiago 3.17 al 18). Por lo tanto, el misterio de Dios es Jesucristo mismo, a través de su enseñanza y mensaje transmitido personalmente a sus discípulos y mostrado ante todo ser humano (Colosenses 1.26 al 29). El nivel de conocimiento natural es más corporal, apegado a lo biológico, material y terrenal, o sea, lo tangible, por consiguiente dependiente de sus necesidades fisiológicas. En esta condición la mente se limita a la subsistencia y supervivencia de lo indispensable y necesario en la vida presente. Mientras tanto, el conocimiento espiritual, además de requerir como base o fundamento lo natural, se proyecta a cumplir con los requerimientos necesarios para trascender a una vida posterior a la actual, es decir, a una vida eterna e incorruptible.


Históricamente el gen humano determina una genética en la sociedad en general con tendencia al egocentrismo, egoísmo y egolatría, la disposición de priorizar sus propios beneficios e intereses, como centro y dirección en todas sus actividades psíquicas y materiales. Por lo tanto, Jesucristo se inserta en el mundo para gestar un cambio de mentalidad en dicha sociedad de seres humanos, sin embargo, la misma se ha mostrado muy distante de llegar a tener la mente de Cristo. El mundo natural se rige por medio de la sabiduría propiamente humana, mientras el espiritual escala a la sabiduría de Dios mediante el Espíritu Santo (1 Corintios 2.12 al 13). El espiritual, contrario al que es solamente natural, tiene la posibilidad de crecer y desarrollar en su propia mente, las instrucciones y normas según el conocimiento o mente de Cristo (1 Corintios 2.16). Lo cual da forma al ordenamiento de las relaciones sociales según el modelo de vida cristocéntrica, donde Jesucristo es el centro de la vida cotidiana, por este motivo para la sociedad civil este modelo de vida es una locura (1 Corintios 1.22 al 23).


Hay un nacimiento natural, luego un nuevo nacimiento espiritual y por último en la resurrección de los muertos o transformación corporal es un renacimiento celestial. La vida es una sola desde que se nace natural hasta que se renace celestial con el cuerpo transformado, porque hay cuerpo natural y cuerpo celestial. Desde la ignorancia natural, porque todo ser humano nace ignorante pero ávido de conocimiento, hasta la consagración, dedicación y santidad del conocimiento celestial transmitido por Jesucristo. Un solo camino de vida de transformación que culmina con el cuerpo transformado para vida eterna. El conocimiento natural es un principio básico y elemental, pero el celestial se eleva a lo más alto del conocimiento en el nivel o plano de la habitación de Dios (tercer cielo del renacer celestial). En relación con la clave (llave) para una nueva comprensión de la Biblia, el conocimiento natural se visualiza y proyecta en función de sus descubrimientos en este mundo y su entorno fuera del mundo hasta cierto alcance. Este conocimiento tiene una interacción y radio de acción de adentro hacia afuera, en relación con el universo; su legislación es infinita, porque depende de la creatividad, ingenio, innovación e invención de la especie humana. Pero el conocimiento del Dios de los tres cielos y de su Hijo requiere una conexión directa, íntima y personal, porque el mundo es inconexo en relación con Dios.


Mientras tanto la procedencia de Jesucristo es de arriba a diferencia de la humanidad que es de abajo, Jesús dijo que él no era de este mundo (Juan 8.23), sino que nos logra reconectar con Dios Padre. Los únicos extraterrestres que existen, son los seres celestiales del séquito celestial de Dios, porque son fuera de este mundo igual que Dios Padre y su Hijo Jesucristo tienen su habitación en el tercer cielo. El habitad creado para el entorno de domicilio del ser humano es el primer cielo, que es nuestro globo terráqueo y el segundo cielo corresponde al universo con todo el cosmos, galaxias, planetas y nuestro sistema solar en la Vía Láctea. El conocimiento celestial transmitido por Jesús es de fuera de este mundo hacia adentro. Por consiguiente, este tipo de conocimiento de ninguna manera depende del ser humano sino directamente de Dios Padre. Entonces, la respuesta del propósito de la existencia está determinada por la acción de descubrir los misterios del reino de los cielos, cuya procedencia es de Dios. Este misterio permanecía oculto pero ahora ha sido revelado (Romanos 16.25 al 27). Inclusive los profetas anunciaban a Jesucristo y testificaban de él (Hechos 3.18 al 20 y 10.42 al 43). El conocimiento fluye verticalmente del Dios de lo Alto hacia la humanidad y se presenta un encuentro con el conocimiento humano desde su ser interior hacia lo Alto de Dios. Esta colisión del conocimiento se fusiona con el intercambio de la fuerza y poder del Espíritu de Dios Padre, para iluminar en nosotros el conocimiento en Cristo Jesús y conocer la Verdad que nos hace libres.


Este misterio de Dios dado a conocer es Jesucristo mismo, quien representa la sabiduría enviada por Dios, contraria a la sabiduría de este mundo y de los gobernantes de este mundo, la cual algunos desconocieron adrede, por conveniencia e intereses propios, porque si hubieran aceptado a Jesucristo, nunca le habrían crucificado (1 Corintios 2.6 al 8). La palabra de Dios transmite muchos símbolos referentes a los tres tipos de conocimiento, por ejemplo, la expresión de Jesús (Mateo 4.4), en su mención de que no se vive solamente de pan (conocimiento natural), sino de toda palabra que sale de la boca de Dios (conocimiento celestial), o sea, una vida mortal preparada y proyectada a la vida eterna. En este caso ¿qué es el conocimiento espiritual? Jesús aclara, que no hay que probar o tentar a Dios, sino con adoración y servicio exclusivo (Mateo 4.7 al 10). Sin embargo, posteriormente algunos se decían seguidores de otros seguidores de Jesús, ya sea de Pablo, Apolos o Cefas, aunque algunos siguen a Cristo (1 Corintios 1.12 al 13). La recomendación bíblica es mantener un mismo dictamen u opinión en la perfección de la unidad de una misma mente (1 Corinitos 1.10 al 11). En este caso la mente de Cristo.


El conocimiento espiritual atañe al servicio absoluto a Dios, mientras que en el conocimiento natural se pretende vivir ajeno y sin tomar en cuenta la voluntad de Dios, prueba de esto es que históricamente la dirección de la humanidad ha sido contraria al influjo de la fuerza o poder de Dios, o sea, la inspiración de Dios sobre el efecto de su gracia. El conocimiento espiritual es un grado de conciencia en transición entre lo natural y lo celestial, hasta que se identifique y reconozca la importancia de Jesucristo por encima de toda creencia y dogma humano. El propósito imperante en lo natural es su conservación y subsistencia del mundo físico, al respecto la Biblia determina que los que son de la carne piensan en las cosas de la carne (Romanos 8.5). El mundo físico por sí mismo y sin tomar en cuenta a Dios no logra alcanzar este grado de conocimiento proveniente de Dios (1 Juan 3.1).


El conocimiento espiritual debido a su dependencia de lo biológico, corporal, material o terrenal, recibe por un lado la influencia de la necesidad natural y por otra parte la influencia de lo celestial. Esto equivale a una zona de confluencia, hablamos en clave o símbolos, donde se desprende o se aferra a lo terrenal, el flujo de la fuerza natural choca con el flujo de lo celestial, en este encuentro el proceso de lo espiritual es imprescindible para trascender a lo celestial. Este choque produce una chispa de iluminación, donde la luz es Cristo en medio de las tinieblas. La mente humana, frente a las luchas de poder económico, político, social o religioso, reconoce y acepta la importancia y validez de Cristo, en relación con lo cotidiano y el poder en Cristo para producir un efecto en nuestras vidas. El buen vivir pasando por encima de los necesitados, el lucro, opulencia y vanidad, que algunos conocen como bendición y prosperidad terrenal, queda desplazado y superado en un plano más bajo. Ahora está por encima el amor de Dios, consagración, fe, justicia, paz, santidad y solidaridad, según el ejemplo y modelo de Jesucristo.


Todos estos principios, valores y virtudes mostrados por Jesús y establecidos por Dios Padre, nos acercan a su reino celestial en pos de su llamamiento. Recordemos que muchas de las afirmaciones que realizamos son explicaciones del sentido figurado o del simbolismo, para explicar en profundidad la Sagrada Escritura. Lo que una lectura superficial se queda sin detectar el detalle minucioso. En el mundo natural se practica el aborto, la clonación, la confusión de invención de diversidad de géneros, la eutanasia, el uso de ciertos estupefacientes o sustancias psicotrópicas que son psicoactivas, para provocar deliberadamente la estimulación de alucinógenos, enajenantes y de uso recreativo, la manipulación genética humana en laboratorios, la unión sexual entre mismos sexos y libertinaje descarado, deshonroso y ofensivo ante Dios del adulterio y la fornicación desenfrenada, muchas veces socialmente aceptado y normalizado, muy común en escenas de películas y series de las grandes compañías cinematográficas y plataformas de streaming, entre otros temas que surgirán muchas veces supuestamente justificados y sustentados en criterios científicos y tecnológicos, pero que omiten el temor a Dios y su Santa Voluntad.


Toda esta innovación de legislación natural es inevitable mientras exista el ser humano en su condición actual de corrupción y corruptible. Pero la legislación espiritual siempre existirá paralelamente y a nadie se le puede imponer obligatoriedad en cuestiones que requieren el consentimiento y responsabilidad personal, específicamente en la práctica de asuntos legales que son personalmente voluntarios y que la excepción de su práctica no atenta contra la dignidad, integridad y vida de otras personas. Por ejemplo, la castración o esterilización animal o humana es voluntaria, pero la práctica de tributación de renta o venta, es obligatoria para todo ciudadano, ya sea solamente natural o que tenga afiliación espiritual. La venganza del ángel caído y sus seguidores es que los humanos se conserven en la ignorancia desde que nacen hasta que mueren. En este sentido es como un león rugiente tratando de ver a quién devorar, tanto su aspiración como su posibilidad de alcanzar el conocimiento espiritual y celestial.


El aborto es una estrategia del ángel caído para impedir que encarnen los ángeles indecisos. Otros medios destructivos después del nacimiento son la abominación sexual (Levíticos 18.22), contra naturaleza (Romanos 1.26 al 27), el asesinato y criminalidad, enajenación de la drogadicción, las guerras, la inmoralidad sexual (Hebreos 13.4), entre otros. El ser humano deja de ser solamente natural cuando empieza a ser morada del Espíritu Santo de Dios: “Al Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce: mas vosotros le conocéis; porque está con vosotros, y será en vosotros” (Juan 14.17 – \RVR1909). Esto significa que el ser humano mientras conserve su vieja naturaleza sin introducirse o traslaparse con el conocimiento espiritual, entonces no puede recibir el Espíritu, por consiguiente tampoco puede entender lo que se ha de discernir espiritualmente. Se reitera la siguiente cita bíblica: “Mas el hombre animal no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque le son locura: y no las puede entender, porque se han de examinar espiritualmente” (1 Corintios 2.14 – \RVR1909). Además dice la Escritura lo siguiente: “Teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón: Los cuales después que perdieron el sentido de la conciencia, se entregaron á la desvergüenza para cometer con avidez toda suerte de impureza” (Efesios 4.18 al 19 – \RVR1909).


La transición de lo natural a lo espiritual requiere regeneración y renovación. La gracia es consecuencia del amor, bondad y misericordia de Dios: “Mas cuando se manifestó la bondad de Dios…, y su amor…, mas por su misericordia nos salvó, por el lavacro de la regeneración, y de la renovación del Espíritu Santo; El cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador” (Tito 3.4 al 6 – \RVR1909). Y está escrito: “Empero Dios, que es rico en misericordia, por su mucho amor con que nos amó, Aun estando nosotros muertos en pecados, nos dió vida juntamente con Cristo; por gracia sois salvos” (Efesios 2.4 al 5 – \RVR1909). La gracia es el don de Dios que nos mueve a ejercer nuestro libre albedrío espiritual, consecuente del interés personal en conocer, obedecer y practicar las cuestiones espirituales y religiosas, para ser parte del conocimiento espiritual del reino de Dios. Jesucristo dijo a Nicodemo: “Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer otra vez” (Juan 3.5 al 7 – \RVR1909).


Todo ser humano corporalmente para subsistir requiere del oxígeno, porque precisamente se compone del cuerpo y de la respiración del aire que es el espíritu de vida o soplo de vida: “Formó, pues, Jehová Dios al hombre del polvo de la tierra, y alentó en su nariz soplo de vida; y fué el hombre en alma viviente” (Génesis 2.7 – \RVR1909). Por otra parte dice: “Así también está escrito: Fué hecho el primer hombre Adam en ánima viviente; el postrer Adam en espíritu vivificante. Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual” (1 Corintios 15.45 al 46 – \RVR1909). Es interesante el análisis acerca de las dimensiones de conocimiento (natural, espiritual y celestial), con las siguientes analogías: 1) El buen samaritano de la parábola representa el conocimiento celestial, donde estaba un hombre postrado en el camino, herido, despojado, por causa de unos ladrones, dejándole casi muerto que representan el conocimiento natural, anduvo por ahí un sacerdote, viéndole, pasó de largo, luego un levita quien hizo lo mismo, ambos eran instruidos en la ley, y estaban al servicio de la obra de Dios por ser de la tribu de Leví, los elegidos para el servicio y trabajo ministerial que representan el conocimiento espiritual.


2) En la época de Jesús los gobernadores representan el conocimiento natural, los sumos sacerdotes representan el conocimiento espiritual, Juan el Bautista y Jesús representan el conocimiento celestial. Pero un samaritano, supera el privilegio poseído por el sacerdote y el levita, ve al herido y es movido a misericordia, lo socorre y cuida hasta sanar por completo. Según esta parábola, el prójimo del herido no es el sacerdote ni el levita, supuestos servidores de Dios y conocedores de la ley de misericordia, sino el samaritano, quien realmente usa la misericordia. No basta con la letra o teoría del conocimiento, es necesaria la práctica; no es suficiente el creer tener fe, también es necesario por las obras de la fe demostrar la eficacia de la fe, visualizar la fe por las obras de amor y misericordia. Alegóricamente es igual en el conocimiento, se nace natural, o sea, terrenal, luego, según la medida de la fe, se posibilita escalar al conocimiento espiritual, para finalmente consolidarse al nivel del conocimiento celestial, al adherirse y revestirse de Cristo en su semejanza de vida. En el caso de la ausencia de la comprensión del mensaje de Jesús, la vida queda sin trascendencia ante Dios, solamente terrenal y superficial. El Señor Jesús es ejemplo del amor de Dios, esperanza, fe, justicia, misericordia, paz y santidad, al hacer el bien, en el servicio a Dios y al prójimo. Se requiere además de conocer a Cristo el recorrer y vivir el camino de Cristo.


Hay una delimitación, tanto en sentido material y moral de las tres dimensiones de conocimiento existentes, a saber, natural, espiritual y celestial. El Neobiblismo pretende una nueva comprensión de las Escrituras que clarifiquen esta situación. Por ejemplo, la naturaleza cósmica y planetaria, tiene por sí misma, leyes de subsistencia en forma autónoma e independiente. Dios es el creador de toda la ciencia, el ser humano es quien a través del tiempo la descubre y conceptualiza o construye sus teorías. Otro aspecto es que históricamente ha prevalecido la avaricia, la codicia, el egoísmo, la envidia, el fanatismo, el odio, la rivalidad y demás antivalores contrarios a Cristo, especialmente manifestados cuando se trata de las luchas de autoridad, búsqueda de fama, enriquecimiento, pleitesía y poder. Agravado en líderes políticos que se vuelven en gobernantes autoritarios y dictadores, máxime en los casos donde la motivación es robar de los ingresos de una nación y favorecer al grupo de cómplices que los ampara y protegen. Inclusive en algunos casos se involucra la religión. Lo que pasa es que no se ha comprendido con transparencia, la separación entre el gobierno físico - político correspondiente al mundo material y terrenal, y lo referente a lo espiritual y religioso. Las generaciones que nos anteceden hasta nuestros días, han mezclado estos aspectos como imprescindibles para el diario vivir, porque el ser humano además de ser con inclinaciones políticas también tiene tendencia religiosa.


Jesucristo testifica que muchos son los llamados y pocos los escogidos, o sea, muchos abrazan el dogma y pocos practican el evangelio. Hay personas habituadas a la maldad y el pecado, pero asisten a las ceremonias, liturgias y ritos religiosos. Por ejemplo, es fácil dedicar dos o tres horas los sábados, domingos o entre semana en las actividades eclesiásticas, pero es difícil dedicar toda una vida continua al amor, obediencia, respeto, reverencia y servicio a Dios Padre, mediante el ejemplo, modelo y prototipo de vida de su Hijo. El evangelio antiguo siempre ha existido desde el principio, el evangelio de Jesucristo y el evangelio de la vida eterna. Debido a los conflictos propios del ser humano la iglesia tuvo que ordenar y regular sus actividades, surgen los diáconos y pastores, luego los obispos supervisores, ya Juan el Bautista había ejercido como profeta - evangelista, luego Jesús como profeta - maestro. Toda esta estructura organizativa es documentada en las epístolas y las intervenciones realizadas a las diversas iglesias locales. Pero el plan de Dios no fue una iglesia del primer siglo expuesta a desaparecer, sino que a pesar de las grandes persecuciones y mártires, la iglesia pudo permanecer con el paso de los siglos. El vivir en Cristo con la mente de Cristo, supone una mente ocupada en el bien las veinticuatro horas de los siete días de la semana.


En la mezcla de política y religión, a pesar de los defectos y virtudes del emperador Constantino, demuestra que inclusive con el cristianismo, en toda la historia de la humanidad ha mediado la política. Así la madre de Constantino posibilita cierta decisión e influencia acerca del cristianismo dentro del imperio romano. Hay que tomar en cuenta que las civilizaciones e imperios dominantes y por lo general el mundo en todo el globo terráqueo, fue politeísta con sus imágenes a sus deidades, con una confrontación de la creencia en dioses falsos frente a la observación del Dios Eterno y Verdadero. Tanto sucede en Egipto, Grecia, Roma y otras culturas del resto del orbe terráqueo de los cinco continentes. Venido el cristianismo hay un cambio de iconografía teológica muy diferente al mundo contemporáneo de entonces, ya que el mundo en su mayoría sería politeísta. De no ser por el profeta Mahoma (Muhammad), que unió las tribus de Ismael y reconoció un solo Dios con el Monoteísmo, y en el caso del judaísmo descendiente de Isaac y Jacob, que según sus creencias han conservado el Monoteísmo, porque no han reconocido al Hijo. Por lo general los católicos, ortodoxos, evangélicos, protestantes y otros grupos que se hacen llamar cristianos se consideran Monoteístas. Sin embargo, en la relación de Dios Padre con su Hijo hay una Dilatría, de la doble adoración simultánea que se hace a la pluralidad de Dios, tanto al Padre como al Hijo que en forma independiente existen por sí mismos. Por lo tanto, en el cristianismo nunca y de ninguna manera existe el Monoteísmo, sino que hay una Dilatría en relación con la adoración, alabanza, gloria y honra, que se hace a los dos por separado.


Continuará...