Hay una cualidad o propiedad enigmática en profundidad de algunas enseñanzas particulares del Neobiblismo, como movimiento moderno que busca reinterpretar la Biblia para una fe más actual y menos dogmática. Se aplican conceptos como la “Psicoteología” y se explora la “Dilatría” en la práctica espiritual de la doble adoración simultánea. A través de enigmas y preguntas difíciles de entender, conecta con la idea de que la Biblia, aunque reveladora, se presentan aspectos que requieren de interpretación profunda para encontrar sentido coherente con una conexión con Dios en el mundo contemporáneo. La enigmática está relacionada con enigmas de difícil comprensión que invitan a la reflexión profunda y a la búsqueda de un sentido o solución de explicación esclarecedora, con un acercamiento y aproximación lo más acertado posible, conforme a la realidad de la verdad de Dios. El Neobiblismo es un enfoque contemporáneo que va más allá de las interpretaciones tradicionales, para hacer la fe relevante hoy, usando herramientas como la Psicoteología en la relación del ser humano con lo divino.
Para esto, se utiliza a menudo la exploración de los temas complejos y preguntas existenciales. Por ejemplo, se comparte temas relacionados entre sí, que han sido muchas veces incomprendidos por siglos, tal es el caso de Cronología bíblica, Deidad y la Dilatría, que son literaturas concluidas. Otras lecturas pendientes en el proceso de desarrollo son Las guerras: rivalidad preexistente de ángeles indecisos, Preexistencia: ángeles indecisos y Razonamiento lógico celestial y flujograma. En relación con la búsqueda de propósito y sentido, una forma de espiritualidad que aborda los enigmas de la fe y la vida, utilizando la Biblia como guía directa sin los rígidos dogmas humanos distorsionadores, es el enfoque en la experiencia del aprendizaje personal a través de la sabiduría recibida de Dios, con una lente moderna y psicoteológica complementada con la neurociencia de la fe. Porque Dios es el creador del cerebro y las neuronas, así como de las ciencias que las estudian, ya que el ser humano solo descubre lo que es creación de Dios.
Pero el ser humano espiritual con la trascendencia al conocimiento celestial trasciende la clarividencia de comprender y discernir claramente lo que es de Dios a través de su Santo Espíritu, para una conversión y transformación mental, según la mente en Cristo. Hay temas profundos que aborda cuestiones difíciles de entender (enigmas) como el dolor y el sufrimiento, la duda e indecisión, el libre albedrío y el libertinaje. Esto requiere de un movimiento como el Neobiblismo, con el propósito de comprender y entender el enigma que se desvela, a través de la aplicación de principios espirituales como la fe y la inteligencia del ser interior, en la realidad de la vida diaria (como la Dilatría o el conocimiento celestial). El análisis y contenido de temas como la acumulación emocional y mental, la composición septenaria del ser interior, el conocimiento celestial de Jesucristo, la conspiración contra Jesucristo, el diálogo interno con el ser interior, medida de Cristo y fe en el ser interior, el nivel de conciencia del libre albedrío, el poder del Poder Superior, las tres mentalidades sustitutivas y los tres tipos de conocimiento, entre otros.
Así en el conocimiento y la sabiduría nos rendimos subordinada y voluntariamente en el amor a Dios, el Supremo Hacedor, nuestro Proveedor y Sustentador de la comprensión y entendimiento de su palabra de vida eterna. El Eterno y Supremo Intérprete. Las Sagradas Escrituras contienen simbolismo, con su correspondiente representación y significado, por ejemplo, los cielos nuevos o cielo nuevo (Isaías 65.17), representa la renovación de la mente y la tierra nueva es el cuerpo nuevo transformado, no habrá memoria de la vida terrenal pasada, ni pensamiento humano porque seremos ángeles de Dios. Se termina el libre albedrío de hacer cada uno lo que quiera, ya no habrá más libre albedrío ni decisión, porque el trono de Dios y del Cordero representa que Dios Padre y su Hijo reinarán sin que exista el mal (Apocalipsis 22.3 al 5). El ser humano religioso tiene a Jesucristo como un emblema externo, por ejemplo, cuando participa de la Cena del Señor, pero la realidad y verdad es que Cristo es una vivencia interna del creyente, porque es desde adentro en el interior humano, que se manifiesta o refleja Jesucristo en nosotros. La religiosidad muchas veces ve a Cristo fuera de sus vidas, como un personaje de cristiandad externa que se observa a la distancia, semejante a un amuleto, efigie o imagen.
Por ejemplo, dentro del cristianismo hay una corriente filosófica de pensamiento que enfatiza que los creyentes continúan con la fragilidad y vulnerabilidad de ser pecadores. Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios hace alusión o se refiere a Adán y Eva, porque Eva pecó, pero Adán se pudo haber resistido y recurrido a Dios antes de pecar, porque no fue engañado, sino consciente come del fruto censurado. Así, como el pecado entró en el mundo por Adán, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los seres humanos, por cuanto pecó tanto Adán como Eva. Sin embargo, la obra redentora y salvífica de Cristo es totalmente eficiente, porque desarrolla y fortalece los frutos y vida en el Espíritu Santo de Dios Padre. Efectiva en el creyente al creer y seguir a Cristo con la práctica del ejemplo y modelo de vida en Jesucristo. Por esta razón, hay que ser obediente a Dios, no por creencia y dogma, sino por un auténtico y genuino amor, tanto al Padre como al Hijo. La persona que ama verdaderamente a Dios no peca porque tienen la simiente de Cristo. El amor produce el respeto y la reverencia de obedecer con fidelidad y lealtad a Dios, con un amor que fluye desde adentro y profundidad del ser interior.
Lo que pasa es que el sábado literal del primer pacto ahora en el nuevo pacto es Jesús, nuestro descanso y reposo dedicado y consagrado, porque ya no somos salvos mediante la obediencia a un día de la semana, sino que somos salvos por medio de Jesucristo, su obra redentora y salvífica. El nuevo pacto aplica en el corazón y la mente, que representa la integración del ser interior, actitud, carácter, ego, emociones, personalidad, sentimientos y temperamento. Esto también implica la integralidad de no volver a pecar, de hacer la obra de Jesús en nuestra vida, con la libertad que solo Cristo ofrece, para pertenecer a Dios con la consagración y santidad que Dios merece como Creador. Esto en el temor del respeto, responsabilidad y reverencia. La obediencia y sujeción que prevalece por amor. De esta manera algunos consideran ser salvos por sus creencias y dogmas eclesiásticos, reglamentarios y religiosos. Una forma rústica y rutinaria de la realización de ritos y ritualismos ceremoniales ineficientes contra el pecado, sin el debido rendimiento de cuentas constante ante Dios.
Las decisiones no son buenas ni malas sino las consecuencias del resultado de cada decisión. Hay una predisposición informada que influye en el momento de la intención de tomar decisiones, especialmente si se trata de una inspiración del llamado celestial con sabiduría, integridad y temor de Dios. El propio Jehová Hijo invoca a Jehová Padre para repeler y reprender el mal (Zacarías 3.2). Es el Hijo quien se hace presente (Isaías 52.6), es decir, Dios Hijo entre nosotros (Isaías 7.14; Mateo 1.23). Se compara a los moradores de Jerusalén y a los de la familia o parientes y habitantes de la casa de David como ángeles. Solo que serán los ángeles indecisos encarnados en seres humanos. Así al Hijo se le identifica como al que traspasaron o el traspasado al que miran con aflicción y llanto, a la vez unigénito y primogénito (Zacarías 12.8 al 10). La divinidad y gloria que tenía el Hijo antes de ser engendrado y encarnar en ser humano, la recibe de nuevo cuando asciende a los cielos corporalmente transformado.
Dios Hijo ha sido manifestado en carne, justificado, visto, predicado, creído y recibido en gloria (1 Timoteo 3.16). El Hijo no ha venido de ninguna manera como Dios, en el sentido de divino, sino encarnado como un ser humano (2 Juan 1.7). Jesucristo ha venido en carne, el que contradice esto tiene una intención de anticristo o contrario a Cristo (1 Juan 4.2 al 3). ¿Por qué está escrito que Jehová es nuestro Dios y que no hay Dios fuera de él, ni otro Salvador que no sea él? (Oseas 13.4). Esta comparación se realiza con la idolatría y politeísmo de Egipto. Además, en relación con el gobierno y reino de la muerte, donde Dios sería la muerte de la muerte (Oseas 13.14). Y especialmente con base en los príncipes y reyes que no salvan y que el pueblo aclamó para sustituir la dirección y guía de Dios (Oseas 13.10 al 11). Además del Padre, el Hijo salva de la muerte y del pecado, tiene las llaves del lugar de los muertos y de la muerte (Apocalipsis 1.17 al 18).
Morir es un cerrar y abrir de ojos, el espacio, materia y tiempo se percibe solo por los que están vivos. La transformación corporal para ser como los ángeles es una promesa sólo para los justos que viven o han muerto y resucitan al encuentro con Cristo en su segunda venida. Los demás muertos sin Cristo resucitan con el mismo cuerpo corruptible e inmortal que tenían en el momento de morir. Luego el juicio final ante Dios a rendir cuentas de los actos de la vida de cada uno (Romanos 14.10 al 12), ante el tribunal de Cristo para recibir según lo que hayamos hecho, sea bueno o sea malo (2 Corintios 5.10). También el Hijo es Dios, así como el Padre es Dios, cada uno con vida en sí mismo e independientes (Juan 5.26). El Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo. Por lo tanto, Dios Padre unge a su Hijo como Dios Hijo (Salmos 45.7; Hebreos 1.9). Así hay un trono y los muertos juzgados según sus obras (Apocalipsis 20.11 al 15). El Señor Jesucristo juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación (Mateo 25.31 al 46; 2 Timoteo 4.1).
Continuará...