Alma viva es redundante, porque el alma es la vida, en un ser viviente que respira sea animal o humano. Alma es la combinación corpórea del aliento, soplo o espíritu de vida, que es el componente de oxígeno del aire, sumado al cuerpo físico con la función de respiración. Esto equivale a la integración de la persona como alma y que lo identifica como un alma viviente, porque el ser humano es alma solo si la persona se encuentra con vida. El ser integral es inseparable como una unidad con la semejanza, tanto en el animal y en el ser humano, de las necesidades biológicas y físicas, en alimentación, hidratación y respiración, que muere cuando cesa la respiración. ¿Cuál es la diferencia y límite consciente entre el animal y el ser humano? En relación con la conciencia del bien y del mal, es más consciente el ser humano que el animal, porque en Salmos 49.20 se insta al humano a ser entendido en este sentido a diferencia de los animales que perecen sin un propósito de eternidad. También los seres humanos tienen la oportunidad de adoración, espiritualidad, religiosidad y santidad. Porque si el alma que pecare esa alma morirá, entonces los animales que también son almas no pecan, pero el ser humano sí peca con su decadencia física y mental en el mal comportamiento y la mala conducta de muerte espiritual.
El ser humano requiere una conciencia en Cristo, aceptar y reconocer a Jesucristo como su Salvador personal. Los animales, aunque también son inteligentes y tienen sus funciones cerebrales, actúan mayormente por instinto, mientras que el humano cuando comete injusticia e infringe la ley de Dios o sabe hacer lo bueno y no lo hace, entonces comete pecado. Dios Padre es el Eterno y Santo, de manera que en la creación su imagen es la eternidad y su semejanza es la santidad. El único espíritu es el aliento o soplo de vida o espíritu de vida, que es el oxígeno que respiramos mediante el aire y que se distribuye corporalmente mediante la circulación de la sangre que es la vida. Ningún ser humano tiene espíritu, sino que la parte espiritual del ser humano es la mente, pero solamente es espiritual el que tiene la mente de Cristo, los demás seres humanos son naturales que no entienden lo espiritual, aunque tienen mente, pero una mente natural. ¿Por qué el único espiritual es el que tiene la mente de Cristo? Porque solamente la espiritualidad de Cristo es la que nos lleva a la vida eterna.
Todo ser humano es alma en la combinación corporal con este aliento o soplo de vida, que es la función de respiración y el oxígeno que respiramos. Hay una comparación del alma viviente con las palabras de Dios que nos da vida. En Hechos 7.38 se aclara Éxodo cuando dice: “Este es aquel Moisés que estuvo en la congregación en el desierto con el ángel que le hablaba en el monte Sinaí, y con nuestros padres, y que recibió palabras de vida que darnos” (
En Génesis 18.1 al 2 y 22 al 23 dice de Abraham lo siguiente:
“Después le apareció Jehová en el encinar de Mamre, estando él sentado a la puerta de su tienda en el calor del día. Y alzó sus ojos y miró, y he aquí tres varones que estaban junto a él; y cuando los vio, salió corriendo de la puerta de su tienda a recibirlos, y se postró en tierra... Y se apartaron de allí los varones, y fueron hacia Sodoma; pero Abraham estaba aún delante de Jehová. Y se acercó Abraham y dijo: ¿Destruirás también al justo con el impío?” (\RVR60 ).
El justo es alma viviente espiritual, mientras que el impío se limita a ser solamente alma viviente material. Porque la promesa de la glorificación corporal para vida eterna es exclusiva o única para el justo. Éxodo 3.1 al 2 y 14:
“Apacentando Moisés las ovejas de Jetro su suegro, sacerdote de Madián, llevó las ovejas a través del desierto, y llegó hasta Horeb, monte de Dios. Y se le apareció el Ángel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza; y él miró, y vio que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía... Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros” (\RVR60 ).
Este Ángel de Jehová o en otros pasajes Ángel de Dios es el Hijo de Dios. Jesucristo dijo que él vino para que tengamos vida y vida en abundancia (Juan 10.10). Esta vida trasciende a la vida natural y es una continuidad de la vida con cuerpo glorificado para vida eterna. Hay que diferenciar según el pasaje si hace referencia a Jehová Padre o Jehová Hijo. Zacarías 3.1 al 2 “Me mostró al sumo sacerdote Josué, el cual estaba delante del ángel de Jehová, y Satanás estaba a su mano derecha para acusarle. Y dijo Jehová a Satanás: Jehová te reprenda, oh Satanás; Jehová que ha escogido a Jerusalén te reprenda. ¿No es éste un tizón arrebatado del incendio?” (RVR60). La relación de todo este análisis es que el alma es mortal, es decir, la persona muere biológica y físicamente, pero el alma que peca es el que tiene vida natural y debido al pecado tiene muerte espiritual, por consiguiente, su consecuencia es el castigo eterno de su imposibilidad de tener vida eterna. Si las palabras de Dios son vida, entonces de ninguna manera hay comunión de la palabra de Dios con la muerte espiritual (1 Corintios 15.33), porque lo malo corrompe las buenas costumbres.
En este caso el alma viviente material o natural de ninguna manera es un alma viviente espiritual, porque no hay comunión de la palabra de Dios con el portador y practicante del que hace la maldad y el pecado. Esta maldad incluye la maquinación y planeamiento consciente de lo que se planea y ejecuta con crueldad e iniquidad. Hasta la consumación de la transgresión, también consciente del mal que se hace, con la intención y perversidad de corromper la ley de Dios y la moral. Por consiguiente, la expresión el alma que pecare, esa alma morirá (Ezequiel 18.4 y 20), se cumple a pesar de que el infractor continúe en vida natural con la práctica del pecado pero muerto en vida espiritual por causa del mismo pecado. La consecuencia final es la condenación del castigo y muerte eterna, a través de la resurrección de los muertos con la misma alma de la combinación de cuerpo y capacidad de respiración que se tenía en el momento de morir. El cuerpo glorificado y transformado es prometido solamente para los justos que resucitan al encuentro con la segunda venida de Cristo, para el reino eterno de Dios y vida eterna. También para los que están vivos en el retorno de Cristo en su segunda venida, sus cuerpos son transformados y elevados a su encuentro.
El alma viviente espiritual acepta y reconoce al Hijo de Dios para adoración y servicio. La orden de Dios Padre es que se adore a su Hijo, primeramente, creado para ser adorado: “Hecho tanto más excelente que los ángeles, cuanto alcanzó por herencia más excelente nombre que ellos” (Hebreos 1.4 –
Porque vuelve a su Deidad como Dios Hijo hasta que se presenta en el lugar de habitación del Padre. En relación con su encarnación, su madre lo fue de su humanidad y de ninguna manera fue madre de su divinidad. Por otra parte, de acuerdo con el pasaje anterior, de quién son estos ángeles de Dios. El séquito celestial es de Dios Hijo: “En estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, al cual constituyó heredero de todo, por el cual asimismo hizo el universo” (Hebreos 1.2 –
Aunque Dios Hijo nace como humano, de ninguna manera deja de ser Hijo de Dios. Los sabios de oriente en el nacimiento de Jesús lo visitan para adorar y se postran ante él (Mateo 2.2 y 11). Jesús es humano pero los sabios lo adoran por ser el Hijo de Dios. En el nombre de Jesús se dobla toda rodilla, sean los ángeles como seres celestiales o los humanos como seres terrenales (Filipenses 2.10 al 11). Así se confiese a Jesucristo como el Señor para la gloria de Dios Padre. Otras citas bíblicas donde se le adora son las siguientes:
• Mateo 8.2 – Un leproso implora por sanidad.
• Mateo 9.18 – Jairo, un hombre principal suplica por su hija moribunda.
• Mateo 14.33 – Después de que Jesús camina sobre el agua y calma la tormenta, los discípulos en la barca reaccionan: “Verdaderamente eres Hijo de Dios”.
• Mateo 15.25 – La mujer cananea, solicita la liberación de su hija.
• Mateo 20.20 – La madre de los hijos de Zebedeo se acerca para pedir un favor para sus hijos.
• Marcos 5.6 – El endemoniado al ver a Jesús.
• Juan 9.38 – El hombre ciego de nacimiento, tras ser sanado y descubrir la identidad de Jesús como el Hijo de Dios.
• Mateo 28.9 – Las mujeres que se encuentran con Jesús resucitado en el camino.
• Mateo 28.17 – En el monte de Galilea, antes de la gran comisión.
• Lucas 24.51-52 – En su ascensión al cielo.
• Juan 20.28 – Tomás, al ver las heridas de Jesús resucitado, cae en adoración exclamando: “¡Señor mío, y Dios mío!”.
• Apocalipsis 5.8 – Los seres celestiales reconocen su dignidad para abrir los sellos.
• Apocalipsis 5.13-14 – Toda la creación adora conjuntamente al Padre y al Hijo por los siglos de los siglos.