ACLARACIONES DE VERDADES A MEDIAS


En el caso de las cuestiones religiosas que atañen a la espiritualidad, la información que es sesgada, es una realidad a medias y una verdad parcial. Históricamente se ha transmitido este tipo de información sin mala fe y sin mala intención, ya que hay cierto grado de inocencia, debido a que corresponde a verdades pero las mismas son incompletas. Por ejemplo, se dice que el Hijo de Dios fue engendrado pero que no fue creado. En su encarnación como ser humano, el Hijo es engendrado por medio del Espíritu Santo de Dios Padre. Sin embargo, también el Hijo en la condición de humano, tiene la preexistencia como Dios Hijo. Según la Deidad, Dilatría y la Cronología Bíblica, literaturas del Neobiblismo, se aclara bien como el Hijo fue la primera creación del Padre (Colosenses 1.17 al 18), como el principio de la creación de Dios (Apocalipsis 3.14). Es el alfa y la omega, el principio y el fin (Apocalipsis 1.8), desde que es el primogénito de la creación (Colosenses 1.15, Hebreos 1.6), hasta que sus enemigos sean puestos por estrados de sus pies (Salmos 110.1, Hebreos 10.13) y el mismo Hijo entonces se sujete al Padre, para que Dios Padre tenga la primacía sobre todo eternamente (1 Corintios 15.28).


Por esta razón el Hijo si es primero y último, principio y fin, en relación con el inicio del reino eterno de su Padre. Esta primacía del Padre es en el sentido de autoridad, preeminencia y supremacía, pero en relación con el Hijo, cuando se le llama el primogénito se refiere a que es el primero de las creaturas (Apocalipsis 22.13) de la creación del Padre, hecho superior al séquito celestial: “Hecho tanto más excelente que los ángeles, cuanto alcanzó por herencia más excelente nombre que ellos. Porque ¿á cuál de los ángeles dijo Dios jamás: Mi hijo eres tú, Hoy yo te he engendrado? Y otra vez: Yo seré á él Padre, Y él me será á mí hijo?” (Hebreos 1.4 al 5 – \RVR1909). Hecho significa que Dios hizo a su Hijo en la primera creación, superior a sus propios compañeros de la compañía de ángeles del séquito celestial (Hebreos 1.9), ya que el Padre hace a su Hijo de su misma esencia y sustancia (Hebreos 1.3), con la capacidad de colaborar seguidamente con la creación: “Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas; y sin él nada de lo que es hecho, fué hecho” (Juan 1.2 al 3 – \RVR1909).


Además dice lo siguiente: “En el mundo estaba, y el mundo fué hecho por él; y el mundo no le conoció” (Juan 1.10 – \RVR1909). Dios Padre es Espíritu de Energía Eterna o Poder Supremo, que aunque no es materia como la conocemos, tiene la esencia y sustancia de crear y que comparte con su Hijo, por lo tanto, la esencia y sustancia de Dios es la capacidad y facultad que solo Dios tiene para crear. El séquito celestial de Ángeles no puede crear como si puede el Hijo que lo hace con el Padre: “En estos porstreros días nos ha hablado por el Hijo, al cual constituyó heredero de todo, por el cual asimismo hizo el universo: El cual siendo el resplandor de su gloria, y la misma imagen de su sustancia, y sustentando todas las cosas con la palabra de su potencia…” (Hebreos 1.2 al 3 – \RVR1909). La segunda creación fue la del séquito celestial y la tercera creación corresponde a la de Adán y Eva. Los ángeles ya existían en el orden establecido previamente a la creación del ser humano y del cosmos: “¿Dónde estabas cuando yo fundaba la tierra?… Cuando las estrellas todas del alba alababan, Y se regocijaban todos los hijos de Dios?” (Job 38.4 al 7 – \RVR1909).


Dios Padre siempre ha existido, es el único Eterno, porque de ninguna manera tiene principio ni tampoco un fin (Deuteronomio 33.27). La Biblia dice: “He aquí, Dios es grande, y nosotros no le conocemos; Ni se puede rastrear el número de sus años” (Job 36.26 – \RVR1909). Existe por sí mismo: “… Yo Jehová, que lo hago todo, que extiendo solo los cielos, que extiendo la tierra por mí mismo” (Isaías 44.24 – \RVR1909), ya que su existencia no depende de nada ni de nadie más: “Antes que naciesen los montes Y formases la tierra y el mundo, Y desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios” (Salmos 90.2 – \RVR1909). Dios Padre existe antes de crear a su Hijo y desde antes de crear el espacio, materia y tiempo. Su Hijo existe desde antes de la creación del séquito celestial y de la creación del ser humano, su hábitat terrenal y el cosmos que le rodea: “El cual es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda criatura. Porque por él fueron criadas todas las cosas que están en los cielos, y que están en la tierra, visibles é invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fué criado por él y para él” (Colosenses 1.15 al 16 – \RVR1909).


El servicio y vida auténtica, genuina y sincera ante Jesucristo, en una relación directa, íntima y personal con Nuestro Señor, determina y posibilita comprender y entender a cabalidad el aprendizaje y enseñanza de la palabra de Dios. La verdadera herejía es la ignorancia, peor aún, morir como hereje es morir ignorante, o sea, carecer del conocimiento y sabiduría de Dios hasta el último momento de la vida: “Teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón: Los cuales después que perdieron el sentido de la conciencia, se entregaron á la desvergüenza para cometer con avidez toda suerte de impureza” (Efesios 4.18 al 19 – \RVR1909). Lo que pasa es que todos pecaron, cuando peca Eva también peca Adán, el pecado entra al mundo con la transgresión de Adán. ¿Cuál sería la posible reacción de fidelidad y lealtad de Adán? Primeramente, Eva tiene la opción de una segunda oportunidad sobre la base de la misericordia de Dios.


Si Adán conserva, mantiene y preserva en su mente y corazón el mandamiento y voluntad de Dios, le permite corregir a Eva en el proceder, por consiguiente pedir a Dios el perdón de ambos, como una sola unidad de los dos en pareja indivisible. Entonces, la muerte no hubiera pasado a todos los hombres, con el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios, por la dureza de corazón, con la pérdida del sentido de la conciencia y la desvergüenza para cometer toda clase de impureza. La Biblia dice: “Mas no como el delito, tal fué el don: porque si por el delito de aquel uno murieron los muchos, mucho más abundó la gracia de Dios á los muchos, y el don por la gracia de un hombre, Jesucristo” (Romanos 5.15 – \RVR1909). Ahora entendemos la grandeza de la excelencia de Dios en amor, compasión, misericordia y perdón al enviar a su Hijo Jesucristo como Salvador del pecado. El ser humano es responsable de sus propias decisiones, con todo y consecuencias visibles en el resultado de sus acciones, actos o hechos.


Dios es Justo y Santo, de manera que hace justicia: “Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía á todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida” (Génesis 3.24 – \RVR1909). En el tiempo de Dios en su momento se establece el Camino de Cristo, el árbol de la vida. Las Escrituras afirman lo siguiente: “Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, Y todo el ejército de ellos por el espíritu de su boca... Porque él dijo, y fué hecho; El mandó, y existió” (Salmos 33.6 al 9 – \RVR1909). Dios es fuente de la existencia y vida, realiza la creación con su palabra. Así envía a su Hijo como acción y palabra de vida en el mundo: “Y aquel Verbo fué hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad” (Juan 1.14 – \RVR1909). Aquí es donde el Hijo es engendrado y viene como ser humano, o sea, Dios Hijo encarna para estar y habitar con nosotros. El Hijo con su ejemplo y modelo de vida en obediencia al Padre, le da la adoración, alabanza, gloria y honra a Dios. Precisamente Dios crea la existencia de su Hijo y al séquito celestial porque es un Dios glorioso, digno de adoración, alabanza, gloria y honra: “todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice” (Isaías 43.7 – \RVR1909). Además de ser digno de respeto y reverencia como nuestro Creador.


Continuará...